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Funciones de los ancianos en la familia de Dios – Parte 2

06/04/2017

Cuidadores o supervisores

En la reflexión anterior hemos visto que en la iglesia del Nuevo Testamento no existían “pastores” por encima de, o aparte de, los ancianos. Al contrario, el “pastorear” es una función de los mismos ancianos.

Hay otra palabra del Nuevo Testamento que erróneamente se ha tomado por una “posición de liderazgo” aparte, y es la palabra griega “epískopos” (en plural “epískopoi”), que en algunas versiones de la Biblia es traducida como “obispo”. Una traducción más apropiada sería “supervisor” o “cuidador”. Existen dos verbos griegos relacionados con esta palabra: “Episkopéo” significa “vigilar, cuidar de algo o alguien”, o también “supervisar”. “Episképtomai” significa “visitar (cuidando de algo o alguien)”.
Ahora, estos verbos no expresan específicamente “funciones de liderazgo”. Al contrario, se usan en varias ocasiones para expresar funciones de “unos a otros”, o funciones de la iglesia en general:

“Fíjense (episképtomai) entonces, hermanos, en siete varones de buen testimonio entre ustedes …” (Hechos 6:3)
“Estuve enfermo, y ustedes me visitaron (episképtomai) … Estuve enfermo y en la cárcel, y ustedes no me visitaron …” (Mateo 25:36.43)
“Un culto limpio y sin contaminación ante el Dios y Padre es este: visitar (episképtomai) a huérfanos y viudas en su opresión …” (Santiago 1:27)
“Persigan la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor, cuidando (episkopéo) que no alguien quede detrás de la gracia de Dios …” (Hebreos 12:14-15)

El verbo “episkopéo” aparece además en un pasaje que ya citamos anteriormente, como una función de los ancianos:
“Pastoreen el rebaño de Dios que está entre ustedes, cuidando [de él] (episkopéo), …” (1 Pedro 5:2)

El sustantivo “epískopos” aparece cinco veces en el Nuevo Testamento. Uno de estos pasajes se refiere al Señor Jesús (1 Pedro 2:25). En dos pasajes aparecen los “epískopoi” juntos con los “siervos”, sin que se pueda deducir nada exacto acerca de su posición (1 Timoteo 3:2, Filipenses 1:1). Los dos pasajes restantes son los que nos dan la información clara acerca de la identidad de los “epískopoi”:
“Por esta causa te dejé en Creta, para que pongas en orden lo restante y constituyas a ancianos en cada ciudad, como yo te di orden: Si alguien es irreprochable (etc. …) Porque el supervisor (epískopos) debe ser irreprochable como administrador de Dios, no presumido, no iracundo, (etc. …) (Tito 1:5-7) – Aquí, la palabra “epískopos” aparece en el contexto de la constitución de ancianos. El verso que habla del “epískopos” comienza con “Porque”, enlazando inmediatamente al verso que hablaba de ancianos. De ahí es obvio que “supervisor” (epískopos) y “ancianos” se refieren a las mismas personas.
– Además aparece la palabra “epískopos” en un versículo que ya hemos citado más arriba. Se trata de este pasaje en el discurso de Pablo a los ancianos de Éfeso: “Estén atentos a ustedes mismos y a todo el rebañito entre el cual el Espíritu Santo les puso como cuidadores (epískopoi) …” (Hechos 20:28). O sea, Pablo se dirige a los ancianos con la palabra “epískopoi”.

Con esto queda claro que en el Nuevo Testamento, “obispo” (epískopos) y “anciano” son sinónimos. El “cuidar” o “supervisar” es simplemente una de las funciones de los ancianos; no es un oficio o cargo aparte.

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Sobre el liderazgo de la iglesia (95 tesis Parte 6)

02/06/2009

Esta es la continuación de las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”.

45. La iglesia de Cristo no es una dictadura (2 Cor.1:24, 1 Pedro 5:2-3). Los líderes de la iglesia de Cristo son puestos para servir a los miembros (Luc.22:24-27). No cada palabra del líder es “voz de Dios”.
Muchas iglesias evangélicas hoy son dictaduras. Líderes avergüenzan a los miembros calculadamente, para conseguir que se sometan a sus caprichos. Ejercen una autoridad falsa, por medio de la manipulación y las amenazas, a menudo abusando del nombre de Dios para conseguir sus propios propósitos. Enseñan, de manera explícita o implícita, que un cristiano puede escuchar la voz de Dios solo por medio de sus líderes.
De un líder que gobierna según su propio capricho, no se puede decir que fue puesto por Dios ni que representa la voz de Dios.

46. La iglesia de Cristo no es una democracia. Le corresponde a Dios, no al hombre, llamar y colocar a los líderes (Juan 15:16, Hechos 20:28, Ef.4:11).
Muchas iglesias evangélicas hoy eligen a sus líderes según criterios carnales; una mayoría de impíos elige a líderes impíos. De estos líderes tampoco se puede decir que sean puestos por Dios, porque están en sus puestos en contra de la voluntad de Dios.

47. La iglesia de Cristo es dirigida por una pluralidad de líderes.
El Nuevo Testamento no menciona ninguna iglesia local que hubiera sido dirigida por una sola persona. En cambio, se mencionan muchas iglesias dirigidas por un equipo plural (Hechos 13:1, 14:23, 15:4.6, 20:17, Fil.1:1, 1 Tes.5:12-13, Tito 1:5, Hebr.13:7), y una variedad de ministerios (Ef.4:11-12).

48. En el Nuevo Testamento, las personas con autoridad espiritual se reconocen por el hecho de que conocen personalmente a Jesucristo y están cerca de El; y por el hecho de que son ejemplos de los creyentes con su vida.
Las iglesias evangélicas hoy, en general, tienen criterios equivocados de autoridad, como por ejemplo:

  • los cononcimientos o grados académicos,
  • la posición conferida por elección humana,
  • la capacidad humana de convencer, manipular, o imponerse,
  • la posición económica.

Ninguno de los mencionados es un criterio bíblico de autoridad espiritual. Por tanto, muchos de los que actualmente lideran las iglesias, no son aquellos que deberían ser líderes según los criterios bíblicos.

49. En el Nuevo Testamento, las palabras “pastor” (cuando se refiere a un líder de una iglesia local), “anciano”, y “obispo”, son sinónimos (Hechos 20:17.28, Tito 1:5-7, 1 Pedro 5:1.4).
No existen “pastores sobre ancianos” ni “obispos sobre pastores”.
(Timoteo y Tito no eran “pastores” locales, sino ejercían un ministerio apostólico o “co-apostólico” (regional) como encargados y sucesores de Pablo. – Vea Tito 1:5 “en cada ciudad”.)

50. De los 5 ministerios mencionados en Ef.4:11, las iglesias evangélicas hoy, en su práctica general, reconocen solamente el ministerio de “pastor”, y este todavía lo malentienden porque ponen a un solo pastor sobre una iglesia local, lo que no es bíblico. (vea arriba No.47) Por tanto, el pueblo de Dios está espiritualmente malnutrido.

51. La iglesia de Cristo es gobernada por consenso (Mat.18:19-20, Hechos 15:22.28).
El consenso como se describe en estos pasajes, no es un acuerdo mutuo entre diferentes opiniones humanas. Más bien es la armonía que surge cuando todos los líderes buscan sinceramente la voluntad de Dios (vea Hechos 13:1-3), y así llegan a una decisión unánime. Para llegar a esta clase de consenso, se requiere la obra sobrenatural de Dios quien guía a cada uno.

52. Las iglesias evangélicas hoy, en general, no llegan a esta clase de consenso porque no buscan seriamente la voluntad de Dios; y porque algunos de sus líderes ni siquiera han nacido de nuevo. Por tanto, se dejan guiar por decisiones humanas en vez de la voluntad de Dios. Esta falta de consenso es otra señal de que las iglesias y su liderazgo se han apartado muy lejos de los estándares de Dios.

53. Donde el liderazgo obstaculiza la vida espiritual o es indiferente hacia ella en vez de animarla, allí no se trata de un verdadero liderazgo espiritual.

La vida espiritual es obstaculizada donde …

  • … los líderes ocupan el tiempo de los miembros con actividades espiritualmente no productivas,
  • … los miembros son enseñados, en primer lugar, a comportarse conforme a reglamentos y normas exteriores, en vez de buscar personalmente a Dios,
  • … los líderes hacen que los miembros se vuelvan dependientes de ellos, en vez de Dios,
  • … los líderes consideran a los miembros como su propiedad personal, impidiéndoles p.ej. que reciban alimento espiritual o consejo desde más allá de la esfera de influencia de su líder,
  • … los líderes insisten en sus privilegios, y miran con sospechas a las personas muy activas (sobre todo si estas personas sugieren cambios),
  • … los líderes no capacitan a los miembros para la obra del ministerio (Ef.4:12), y no les dan lugar ni libertad para hacer la obra,
  • … cada actividad espiritual tiene que ser “aprobada” por el líder,
  • … los líderes no se preocupan por la extensión del evangelio en su comunidad y en el mundo,
  • … los líderes abusan de su poder,
  • … los líderes interfieren con la vida privada de los miembros,
  • … los líderes no reconocen sus errores ni asumen la responsabilidad de enmendarlos,
  • … los miembros tienen que servir a los líderes, en vez de ser ayudados para servir a Dios,
  • … los líderes demuestran en su propia vida que Dios no tiene el primer lugar en sus vidas,
  • … los miembros están siendo desanimados o rechazados cuando empiezan a compartir con otros lo que experimentaron con Dios.

Donde un liderazgo actúa en la manera descrita, o parecida, un cristiano NO tiene NINGÚN deber de obedecer o someterse a este liderazgo. (Hechos 5:29)

54. En el Nuevo Testamento no existe ninguna autoridad de liderazgo humano más allá de la iglesia local, excepto el ministerio apostólico.
(Los ministerios de profeta, evangelista y maestro pueden tener un alcance regional, pero no ejercen autoridad de liderazgo sobre las iglesias.)

55. Las iglesias evangélicas hoy, en general, levantan estructuras apostólicas (presbiterios, sínodos, juntas regionales y nacionales de una denominación, etc.) sin siquiera haber aclarado si el ministerio apostólico sigue existiendo en nuestro tiempo; ni mucho menos haber aclarado cuáles serían los requisitos para que alguien asuma un ministerio apostólico. Por tanto, tienen estructuras de liderazgo sin un fundamento doctrinal, y ocupan estas estructuras con personas que no cumplen requisitos bíblicos para la función que ejercen.

56. Todos los cristianos son sacerdotes. (1 Pedro 2:5.9, Apoc. 1:6, 5:10, 20:6 – estas son las únicas referencias donde se usa la palabra “sacerdote” referente a cristianos, y todas se refieren a la totalidad de los cristianos.) Ningún cristiano necesita a un sacerdote (mediador) aparte de Jesucristo, para acercarse a Dios (1 Tim.2:5, Hebr.4:14-16, 10:19-22). Por tanto, es antibíblico y blasfemia si un líder cristiano se atribuye a sí mismo privilegios sacerdotales sobre otros cristianos. Los mismos apóstoles nunca se atribuían a ellos mismos tales privilegios.

57. La posición de “ministro ordenado” no existe en el Nuevo Testamento.
Los líderes fueron reconocidos por su autoridad espiritual evidente (vea No.48 arriba), no por un acto de “ordenación”. Nadie se “convierte en ministro” por un acto de ordenación; sino la iglesia reconoce a aquellos que ya son “de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría” (Hech.6:3).
– En el Nuevo Testamento sí existían “ancianos”, y existían los cinco ministerios mencionados en Efesios 4:11; pero ambos eran muy distintos de lo que se entiende hoy con un “ministro ordenado”.
(Los únicos pasajes del Nuevo Testamento que podrían ser interpretados en el sentido de una “ordenación”, son las referencias a la “imposición de manos” en 1 Tim.4:14, 5:22, y 2 Tim.1:6. Pero estos pasajes hablan simplemente de un “don” que fue impartido. Si algunos los interpretan en el sentido de una “ordenación”, es porque ya están influenciados por el concepto católico-romano, vea el siguiente No.58.
– En el Antiguo Testamento se ordenaron sacerdotes; pero esto no se puede aplicar a la iglesia del Nuevo Testamento, porque en la iglesia todos son sacerdotes; vea arriba N
o.56.)

58. El concepto actual de un “ministro ordenado” proviene del sacramento de ordenación en la iglesia católica, que separa al “clero” de los “laicos” y excluye a los “laicos” del ministerio del Señor (mientras Ef.4:12 declara que es tarea de los “ministros”, preparar a todos los cristianos para que hagan “la obra del ministerio”). Por tanto, las iglesias evangélicas hoy, en general, comprenden el “ministerio” todavía mucho más en términos católico romanos que en términos bíblicos.
Otra raíz de este concepto erróneo se encuentra en el curanderismo, con la creencia de que el “ministro”, por ser “ordenado”, tenga ciertos poderes místicos que los otros creyentes no tienen.
Por todo esto, muchos de los “ministros”, “pastores” y “líderes” actuales obstaculizan o desaniman efectivamente la obra de Dios, más de lo que la impulsan. Esto sucede porque estos líderes se hacen indispensables, y esto impide que los “laicos” puedan ministrar con eficacia y autoridad. Los “laicos” permanecen inmaduros y dependientes.

59. La administración de la Cena del Señor y del bautismo no se asocia en ninguna parte del Nuevo Testamento con una determinada posición de liderazgo o de ministerio.
La Cena del Señor en particular, es la continuación de la Pascua judía, y se celebraba en las casas igual que la Pascua (Hech.2:46); por tanto es de asumir que la Cena del Señor fue administrada, igual que la Pascua, por el padre de la familia.
En cuanto al bautismo, el apóstol Pablo fue bautizado por Ananías (Hech.22:16), quien no era ni apóstol ni anciano, sino un simple “discípulo”, “varón piadoso”. Pablo mismo declara que no fue enviado a bautizar, entonces fueron otros quienes bautizaban a los convertidos por Pablo (1 Cor.1:13-17). La Gran Comisión del Señor a todos Sus discípulos (Mat.28:18-20) incluye la orden de bautizar.
(No podemos decir que este mandamiento se dirigía solo a los apóstoles, puesto que se extiende “hasta el fin del mundo”; y los apóstoles son encargados de “enseñarles que guarden todas las cosas que os he mandado”, lo que seguramente incluye este mismo mandamiento de bautizar.)
La conclusión lógica es que el Nuevo Testamento no impone ninguna restricción en cuanto a los cristianos que pueden administrar la Cena del Señor o bautizar. Estas funciones son parte del sacerdocio general de todos los cristianos.

60. Las iglesias evangélicas hoy, sin embargo, no están en la condición de practicar este sacerdocio general, porque muchos de sus miembros no son cristianos verdaderos; y aun entre los cristianos verdaderos hay muchos que no son capaces de discernir en otros lo que es una conversión verdadera. Por tanto, el sacerdocio general no se podrá practicar realmente mientras la iglesia no se haya reformado realmente.

61. En la iglesia del Nuevo Testamento, la disciplina eclesiástica se aplicaba a personas que no se arrepentían de su pecado (1 Cor.5:1-5, 5:11, 6:9-10), con la finalidad de llevarlos al arrepentimiento y a la restauración, si fuera posible (2 Cor.2:6-11, 7:8-11).

62. En muchas iglesias evangélicas hoy, se aplica una disciplina eclesiástica torcida, que sirve para manipular y amenazar a los miembros, para que se conformen con las exigencias de los líderes.
Se aplica “disciplina” no por las razones bíblicas, sino para callar a los que contradicen o critican a un líder (por más justificada que sea la crítica), etc. En demasiados casos, si alguien descubre un pecado de un líder que realmente merece disciplina, no se disciplina al líder pecador, sino a la persona que descubrió el pecado.