La iglesia del Nuevo Testamento en Mateo 18 (Parte 2)

La asamblea cristiana actúa en consenso.

El Señor promete que los “dos o tres” reunidos en Su nombre, si “armonicen” para pedir cualquier cosa, lo recibirán de Su Padre. A primera vista, esto parece contradecir la experiencia: Muchas peticiones que se hacen en reuniones de oración “en mutuo acuerdo”, no se cumplen. Pero sabemos que el Señor no miente, y que El cumple todas Sus promesas. Entonces, algo debe estar mal con nuestra experiencia; o con nuestra forma de interpretar las palabras del Señor.

¿De verdad habrá querido decir el Señor que dos o tres cristianos podrían ponerse de acuerdo para pedir del Padre cualquier cosa – riquezas, fama, quizás hasta la muerte de sus enemigos -, y el Padre les daría todo eso? – No creo que eso sea consistente con el carácter del Señor. El no hizo promesas para alentar deseos egoístas en Sus discípulos. Y como ya mencioné, sabemos que en la experiencia real la promesa no se cumple de esta manera. Mas bien pienso que debemos entender las palabras “ponerse de acuerdo” o “armonizar” de otra manera.

La palabra griega original es “symfonéo”, “sonar juntos”. De allí se deriva nuestra palabra “sinfonía”. ¿Qué o quién hace que los instrumentos “suenen juntos”, armonicen, en una sinfonía? No es el instrumento que por sí solo tocaría o decidiría qué tocar. Tampoco es el músico individual quien decide. Ni siquiera se trata de un “acuerdo” entre algunos músicos individuales. Cada músico tiene delante de sí escrita la parte de la partitura que le corresponde tocar. Y la orquesta tiene un conductor quien señala a cada uno cuándo y cómo debe tocar. Entonces no se trata de que se junten unos músicos y decidan entre sí qué quieren tocar. Se trata de que toquen según la misma partitura, y según las señales del conductor.

Aplicando esta imagen a la iglesia: La partitura es la revelación escrita de Dios, y el conductor es el Señor mismo. Solamente si cada “músico” (cristiano) adhiere a la palabra escrita de Dios, y obedece las señales del Señor, resulta una “sinfonía”. Si cada uno sigue sus propios deseos, no hay sinfonía. Pero si alguno de los músicos quiere asumir el rol del conductor, ordenando a los demás cuándo y cómo deben tocar, tampoco hay sinfonía. El problema en muchas congregaciones y denominaciones contemporáneas es que sus líderes quieren conducir la orquesta, y se enseñorean de los demás. Así no se llega a la clase de “acuerdo” que el Señor describe aquí. El Señor habla en nuestro pasaje de un consenso espiritual que surge cuando cada miembro está en contacto con Dios, hace Su voluntad y sigue Su dirección. Donde esto se cumple, hay unanimidad, porque todos reconocerán juntos la voluntad de Dios.

Así, la iglesia del Nuevo Testamento es capaz de hacer decisiones por consenso espiritual. Este consenso no surge del dictado de un líder, ni de una votación por mayoría, ni de un “compromiso diplomático” entre distintas opiniones. Surge de la obediencia de cada miembro hacia la dirección de Dios. Cuando se llega a este consenso espiritual, todos los presentes reciben una gran certeza de que están en la voluntad de Dios. Por tanto, pueden también pedir al Padre con la certeza de que El responderá, porque saben que la petición es de acuerdo a Su voluntad. (Vea 1 Juan 5:14-15.) El capítulo Hechos 15 relata como la primera iglesia pudo resolver una disputa en armonía, porque todos se sometieron a la dirección del Espíritu Santo.

Muchas congregaciones contemporáneas ni siquiera se pueden imaginar lo que es este consenso, porque nunca lo experimentaron. Están acostumbradas a que todas las decisiones se hagan por medios humanos: Decisiones unilaterales de parte del liderazgo que se imponen bajo presión; o votaciones por mayoría; o interminables discusiones para “convencer” a los que se oponen y manipularlos para que al fin se pueda dar una ilusión de unanimidad. O incluso la manipulación mediante informaciones falsas, amenazas, promesas de ventajas financieras o puestos de honor, etc. Donde observamos estas cosas, podemos saber que ésta no es la iglesia del Nuevo Testamento.

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Una respuesta to “La iglesia del Nuevo Testamento en Mateo 18 (Parte 2)”

  1. La iglesia como “familia de Dios” – Parte 3 | Reforma Bíblica Says:

    […] esencial es que los apóstoles y las iglesias practicaron un procedimiento apto para llevarlos a un consenso espiritual. Anteriormente a esta etapa final ya había sucedido el proceso de conocerse en familia, de conocer […]

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