2017: El fin de la Reforma luterana

El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero publicó sus “95 tesis” en Wittenberg, Alemania. Este suceso es generalmente considerado el comienzo de la Reforma luterana. En 2017 se celebrarán entonces los 500 años desde la Reforma.

Pero ¿qué se proponen las iglesias luteranas de Alemania para esta fecha? – Nada menos que anular la Reforma, si podemos creer los reportes y notas de prensa que se dieron a conocer hasta ahora.

En preparación de este evento, la Federación Luterana Mundial (FLM) y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos prepararon juntos un “documento de diálogo”, el cual fue ampliamente publicado por internet. La iglesia luterana de Alemania reportó:

Luteranos y católicos “juntos en el camino”
(…) El encargado de asuntos católicos de la Iglesia Evangélica Luterana Unida de Alemania, obispo Dr.Karl-Hinrich Manzke, y el presidente de la comisión para ecumenismo de la Conferencia Episcopal Alemana (católica), obispo Dr.Gerhard Feige, presentaron los resultado del proyecto ecuménico por internet, “Juntos en el camino 2017”.
(…) Este proyecto había surgido del pedido de la FLM y del Pontificio Consejo, de recepcionar en unidad ecuménica el documento publicado en conjunto en 2013, “Del conflicto a la comunión. Conmemoración luterana-católica conjunta de la Reforma en el año 2017″. (…) En el transcurso del evento, Manzke y Feige subrayaron que se debía llegar de manera ecuménica al aniversario de la Reforma en 2017. (…)
(Fuente: Sitio web oficial de la iglesia luterana en Alemania, ekd.de, 18 de diciembre de 2014)

Incluso invitaron al papa a “conmemorar” la Reforma junto con ellos:

“Nikolaus Schneider, el presidente del consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania (la iglesia luterana estatal), invitó al papa Francisco a participar en el aniversario de la Reforma en 2017. (…) El presidente del consejo y Francisco rezaron juntos un Padre Nuestro y se trataron de “hermanos”. (…) Fue la primera audiencia de un alemán con el nuevo papa. Sin embargo, todavía no se sabe la respuesta del papa a la invitación al aniversario de la Reforma.”
(Fuente: Boletín de noticias en la página web oficial del aniversario de la Reforma, luther2017.de.)

Esta propuesta no viene así no más de la nada. El movimiento ecuménico, y el luteranismo en particular, están preparando este acercamiento desde hace muchos años. Ya en 1999, las iglesias luteranas a nivel mundial firmaron una “Declaración conjunta” con la iglesia católica romana, acerca de la justificación. Este fue uno de los puntos claves de la Reforma. Lutero mantuvo que el hombre puede ser salvo y es justificado por la fe en Jesucristo, y que no puede ni debe contribuir nada en absoluto para su propia justificación y salvación. El papa contradijo esta enseñanza, y posteriormente fue condenada definitivamente en el Concilio de Trento. La iglesia católica mantiene que el hombre es justificado por la fe y por sus obras (con lo que entiende mayormente obras a favor de la misma iglesia).
Sin embargo, la “Declaración conjunta” declara que “a partir de este diálogo, las iglesias luterana y católica romana se encuentran en posición de articular una interpretación común de nuestra justificación por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo.” (Art.5). El documento de diálogo para 2017 recoge esta declaración y dice que existe un “consenso” entre católicos y luteranos:

La Declaración Conjunta sobre la doctrina de la justificación, firmada en 1999 por representantes de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Católica Romana, (…) confirma que entre luteranos y católicos existe un consenso en las verdades fundamentales de la doctrina de la justificación.”
(Documento de diálogo “Del conflicto a la comunión”, Art.25)

Nota al margen: Es cierto que la postura de Lutero no fue muy equilibrada. En consecuencia, muchos reformados y evangélicos hasta hoy tienen una teología de “gracia barata” y creen que tienen una licencia para vivir como se les da la gana, sin tomar en cuenta la palabra de Dios, porque “Jesús me perdona todo”. Eso no fue la intención de Lutero; pero pienso que no se pudo evitar después de su fuerte polémica contra las “buenas obras”.
Sin embargo, la postura romana acarrea problemas aun más graves. Las obras del hombre natural nunca son lo suficientemente “justos” ante Dios para poder justificarle. Por tanto, el creyente católico (si toma en serio su fe) nunca tiene certeza acerca de su salvación y justificación. Esta falta de certeza la puede aliviar (pero no superar por completo) solamente en los sacramentos de la iglesia, particularmente en la confesión y penitencia, donde tiene que someter su propia conciencia y su juicio propio bajo las órdenes de los sacerdotes. Esto significa que el creyente católico queda de por vida atado con su conciencia a sus superiores en la jerarquía eclesiástica, y nunca alcanza el acceso directo y personal a Dios que Jesucristo abrió para todo el que cree en Él (Hebreos 4:14-16, 10:17-22).
Opino que la solución del dilema se encuentra en un entendimiento correcto de la palabra “justificación”, como lo enseñaron movimientos de avivamiento como los menonitas, los metodistas, o los pentecostales, en sus primeros inicios: “Justificación” en el sentido bíblico no es simplemente un cambio de rótulo, como si Dios pusiera a todo pecador el rótulo de “Justo”. Justificación es liberación en el poder de Jesucristo, no solamente del castigo por el pecado, sino también del
poder del pecado. O sea, es ser liberado para vivir efectivamente una vida justa ante Dios. Bajo esta perspectiva, las buenas obras no quedan anuladas; pero en vez de ver en ellas un medio para la salvación, se convierten en una consecuencia natural de ella. (Para más detalles, vea
“Los anabaptistas”, “La vida de Juan Wesley”, y “El avivamiento de la Calle Azusa”.)

Viendo la historia de la condena tajante contra Lutero, parece muy extraño que ahora líderes católicos y luteranos digan que exista un “consenso” en cuanto a la enseñanza de la justificación. Muchos evangélicos (y sobre todo los luteranos) están engañados y piensan: “Ahora la iglesia romana se está abriendo para la Reforma.” Escuchan las palabras amistosas del papa y leen declaraciones como la mencionada, y piensan que “la iglesia católica está cambiando”.
Esto revela que muchos evangélicos (y católicos por igual) no entienden lo que es la esencia del catolicismo. La iglesia romana puede quizás cambiar algunas de sus formas exteriores, puede quizás cambiar un poco su trato con las otras iglesias, puede también adquirir nuevas doctrinas; pero nunca puede revocar alguna de sus doctrinas pronunciadas por un papa o un concilio. Esto se debe a la doctrina romana de la infalibilidad de la iglesia. Según esta doctrina, la iglesia romana (representada por el papa y los concilios) no se puede equivocar en sus declaraciones doctrinales.

(En consecuencia, el Art.1 de la “Declaración Conjunta” mantiene también que las condenaciones del Concilio de Trento “siguen vigentes”. ¿A los luteranos se les habrá pasado por alto este detalle? – Solamente que el Art.13 lo relativiza diciendo: “A la luz de dicho consenso, las respectivas condenas doctrinales del siglo XVI ya no se aplican a los interlocutores de nuestros días.”)

– En consecuencia de la doctrina de la infalibilidad, la enseñanza romana no está edificada sobre las Sagradas Escrituras, está edificada sobre sí misma. Aun si los líderes de la iglesia católica se dieran cuenta de que algunas de sus doctrinas pasadas estaban erradas y contradicen la Biblia (como por ejemplo sus decretos de que se debe matar a los herejes), no pueden revocar esos decretos, porque su propia doctrina fundamental se lo prohíbe. Este asunto es tan esencial que allí radicó la disputa entre Lutero y el papa. La controversia comenzó a escalar cuando Lutero dijo: “Aun los concilios pueden equivocarse.”
Si algún día la iglesia romana reconociera que una de sus doctrinas promulgadas por un papa o un concilio fue errada, y revocara dicha doctrina, en aquel día la iglesia romana se anularía a sí misma y se hubiera vuelto reformada; porque habría dado la razón a lo que dijo Lutero.

Por eso, la iglesia romana y sus líderes no pueden cambiar ninguna de sus doctrinas fundamentales – aun si estuvieran plenamente conscientes de la falsedad de una de estas doctrinas. Mientras quieren seguir siendo católicos romanos, tendrán que cargar hasta el fin de sus días con la culpa de la sangre derramada de millones de valdenses, reformados, “anabaptistas”, aztecas, incas, … a quienes mandaron matar como “herejes” o “paganos”. Esas crueldades no eran “desviaciones” o “debilidad humana” o algo así, como algunos apologistas católicos quieren hacernos creer. Al contrario, todo eso sucedió en consecuencia y en obediencia directa a los decretos papales acerca de la extirpación de los herejes; decretos que nunca fueron revocados hasta hoy.

A raíz de los recientes acercamientos entre luteranos y católicos, también unos católicos han expresado preocupaciones de que el papa podría tener demasiada apertura para enseñanzas reformadas. Pero puedo tranquilizarles; el papa ha dicho claramente lo que piensa acerca de la Reforma:

“La reciente reedición de una conferencia perteneciente a la historia de los jesuitas, que el Arzobispo Bergoglio dio en Argentina en 1985, indica la clase de severa evaluación que dio de la Reforma Protestante en general y de Juan Calvino en particular. Esta conferencia se publicó de nuevo en España en 2013 y después se tradujo al italiano en forma de libro (Chi sono i gesuiti [Quienes son los jesuitas], Bologna: EMI, 2014). Puesto que no hay ninguna indicación de que haya cambiado su mentalidad, tenemos que considerar el contenido del libro una exacta reflexión de lo que Francisco todavía piensa de la Reforma Protestante.
(Nota: Esta obra no es de confundir con una biografía del papa actual que fue publicada en Argentina bajo el título “El jesuita”.)

El protestantismo es la raíz de todos los males

(…) Según él, las consecuencias inevitables de la Reforma son la aniquilación del hombre en su ansiedad (dando como resultado el ateismo existencial) y un salto en la oscuridad por una especie de superman (conforme a lo previsto por Nietzsche). Ambos resultados conducen a “la muerte de Dios” y a una clase de “paganismo” que se manifiesta como el nazismo y el marxismo. ¡Todo esto surge a partir de la “posición de Lutero”! Bergoglio argumenta que la Reforma es la raíz de todas las tragedias del Occidente moderno, desde la secularización a la muerte de Dios, desde los regímenes totalitarios a los suicidios ideológicos.

Nada hay nuevo bajo el sol. Este punto de vista despectivo y atroz de la Reforma ha sido la lectura común de la historia moderna europea debido a las puntuaciones dadas por los polemistas católicos de la Contrarreforma hasta décadas recientes. Bergoglio no lo ha inventado. Más bien lo reafirma como si una más exhaustiva investigación histórica y análisis culturales y teológicos no hubieran nunca tenido lugar después del Concilio de Trento. ¿Qué podemos hacer con sus tonos amistosos hacia los protestantes si él realmente cree que tiene que culparse a la “posición Luterana” por todos los males de la civilización occidental?”
(Fuente: “Lo que Francisco piensa realmente de la Reforma”)

Entendiendo esto, podemos ver que también la “Declaración conjunta” no significa que la iglesia católica haya cambiado su doctrina acerca de la justificación, ni que haya revocado sus condenas contra la Reforma. Mas bien significa que los líderes luteranos actuales están tan ansiosos por estar en “paz” con Roma, que están haciendo concesiones aun a las enseñanzas más fundamentales de la Biblia, redescubiertas por la Reforma.

Si Ud. es católico romano, podrá alegrarse. Pronto tendrá a la iglesia luterana a sus pies, con lo que la Reforma quedará anulada.

Si Ud. se identifica como evangélico, piénselo tres veces si eso es realmente lo que Ud. desea, y si los líderes evangélicos actuales son la clase de líderes a los que Ud. desea seguir. – En una próxima parte veremos que estos asuntos conciernen no solamente a los luteranos, sino a todos los evangélicos.

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9 comentarios to “2017: El fin de la Reforma luterana”

  1. Daniel Pfaffenzeller Says:

    Bueno, no toda la iglesia luterana está de acuerdo con esto. Las iglesias luteranas que pertenecen al Concilio Luterano Internacional, no quieren saber nada con la iglesia pagana romana! La Federación Luterana Mundial, hace rato que dejó de ser cristiana!

    • NovumTestamentum Says:

      Una información interesante … un 5% (según Wikipedia) de todos los luteranos que se mantienen alejados del CMI. (Asi como hay también unos pocos evangélicos que se mantienen alejados de la AEM y de las “alianzas” y “concilios de iglesias” nacionales.)

      Pero los agentes del ecumenismo no duermen. Encontré esto en la página web oficial del Concilio Luterano Internacional, en http://www.ilc-online.org/2015/09/25/ilc-leaders-report-delegates-discuss-ecumenical-relations/. Es un reporte actual de la conferencia mundial del CLI que acaba de celebrarse en Buenos Aires (traduzco del inglés):

      “[El presidente Vogt] mencionó que las reuniones de planificación entre el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad entre los Cristianos (PCPUC) y el CLI definieron la fecha de inicio para un diálogo teológico informal entre las dos organizaciones. El primer encuentro oficial entre los dos grupos de diálogo comenzará el 7 de octubre. El CLI será representado por teólogos de Alemania (Werner Klän), Brasil (Gerson Linden), los EEUU (Roland Ziegler), y Canadá (John Stephenson).
      Después, los delegados [de la conferencia mundial del CLI] dirigieron su atención a una discusión del documento “Del conflicto a la comunión”, una reflexión acerca del diálogo luterano-católico producida por la Federación Luterana Mundial (FLM) y la iglesia católica romana. Los representantes de diálogo del CLI sienten que proveer una declaración confesional luterana acerca de “Del conflicto a la comunión” podría servir como un primer paso apropiado en los diálogos informales entre el PCPUC y el CLI. Una tal declaración podría además ser un medio productivo para involucrar también a la FLM, se espera.”

      Sé que un “diálogo informal” es todavía muy lejos de una “unidad visible” como a la que aspira ahora la FLM. Noto positivamente que el CLI expresa su determinación de mantener su identidad confesional. Pero esta fue exactamente la manera como las cosas comenzaron también en la FLM, la AEM, y las otras iglesias que ahora sigen la corriente ecuménica: Primero unos “diálogos informales” desde una identidad confesional definida, después unos diálogos un poco más formales, después unos acuerdos de “respetarse mutuamente” y de mantener un código de ética en las relaciones mutuas, después unas declaraciones acerca de “puntos que tenemos en común” … y así sucesivamente hasta lo que vemos hoy. Así es la táctica de los ecumenistas: tratan de conseguir que les des el dedo meñique, para después tomar todo el brazo y aun más.

  2. Pedro Says:

    No estoy de acuerdo en la sempiterna versión que dan los cristianos evangélicos de la Iglesia Católica como una oscura máquina dogmática y represora. En algunas ocasiones sí ha sido así, y la doctrina católica tiene muchas problemas a todos los niveles y ha cometido muchas y graves equivocaciones, claro que sí.
    Pero me resulta de lo más curioso que siempre se saque a colación el tema de la quema de herejes, como si en el protestantismo eso no hubiera existido. Que le pregunten a Juan Calvino, que organizó en Ginebra su “Roma protestante” a base de un control de la población totalmente paranoico -pontificaba hasta cuántos trajes podía tener cada individuo y de qué colores podían ser- y un sistema de control cimentado en numerosísimas y contínuas ejecuciones en la hoguera -entre ellas la del conocido Miguel Servet, descubridor del sistema circulatorio pulmonar. También fueron los países protestantes los que más se lanzaron a la alegre quema de brujas durante la Edad Moderna, y curiosamente los países del sur de Europa, en los que este asunto estuvo en manos de la Inquisición, destacaron por ser bastante más indiferentes a este asunto y por propiciar un número de bajas sustancialmente menor que los tribunales protestantes. Así que habría que tener mucho cuidado a la hora de repetir como papagayos ciertos “dogmas de fe” que pintan a los católicos manchados de sangre y a los protestantes no.
    (…)

    • NovumTestamentum Says:

      Pedro,

      He recortado la segunda parte de tu comentario porque no tiene relación con el tema del artículo, y porque la primera parte ya da suficiente de que hablar.

      No sé qué es lo que te impulsa a opinar en un blog que no se dirige a católicos en absoluto. Pero ya que lo has hecho, te responderé.
      Si eres ignorante de las doctrinas y de la historia de la iglesia romana, eres excusado – pero solamente hasta que hayas terminado de leer esta respuesta; después ya no tendrás excusa. Si en cambio eres un católico bien informado, entonces tu comentario es una expresión de suma hipocresía, porque haces aparentar como que no conocieras las implicaciones de la doctrina acerca de la infalibilidad de la iglesia.

      1. No tiene nada que ver aquí el hecho de que Lutero y Calvino también hayan perseguido a herejes. Eso es la argumentación infantil: “Yo no fui, él también.” Si eres acusado de un asesinato, el juez no se impresionará ni en lo más mínimo si en tu defensa alegas que fulano y zutano también eran asesinos.

      2. Si mencionas a Lutero y Calvino, estás citando a unos reformadores a medias. Ellos comenzaron el movimiento de regreso a las Sagradas Escrituras, pero no lo completaron. En muchos aspectos siguieron atados a la tradición romana; por ejemplo en ese asunto de la persecución de los “herejes”. Si ellos persiguieron a los herejes, lo hicieron no porque eso fuera una característica de la Reforma, sino porque ellos se habían criado en la tradición romana y no la habían superado aún.
      Una Reforma más completa se llevó a cabo por los (equivocadamente así llamados) anabaptistas. Ellos abogaron por la libertad religiosa y de la conciencia, no hicieron daño a nadie, y no se mezclaron con la política de los gobiernos seculares. Allí tienes que buscar a los representantes auténticos de los principios reformados; no en Lutero o en Calvino. (Y no me vengas con Muntzer; a él los anabaptistas no le reconocieron como uno de los suyos.)

      3. A diferencia de la iglesia romana, las iglesias reformadas y evangélicas no conocen dogmas “infalibles” fuera de la Biblia. Nada de lo que Lutero o Calvino han dicho al respecto, llegó a formar parte de alguna “doctrina incuestionable”. Por eso, las iglesias reformadas y evangélicas pudieron sin problema desechar aquellas enseñanzas y prácticas y corregirse, una vez que entendieron que eran contrarias a la Biblia. – No así la iglesia de Roma: ella declaró “infalibles” los decretos para la persecución de los “herejes”.

      4. Voy a citar algunos pasajes de estos decretos que son parte de la doctrina romana “infalible” hasta hoy:

      “Excomulgamos y declaramos anatema toda herejía que se exalta contra la fe santa, ortodoxa y católica, condenando a todos los herejes, no importa bajo qué nombre sean conocidos (…) Los tales sean entregados a los poderes seculares, para que reciban el castigo debido. (…) Los poderes seculares de todo rango y grado sean advertidos, inducidos, y si es necesario forzados por la censura eclesiástica, a jurar que se ejercerán a lo máximo en la defensa de la fe, y que extirparán a todos los herejes denunciados por la Iglesia que se encuentren en sus territorios. Y cualquier persona cuando asuma un gobierno, sea espiritual o temporal, será obligada a seguir este decreto.
      Si algún señor temporal (secular), después de haber sido requerido y advertido por la Iglesia, descuide el limpiar su territorio de la corrupción herética, el metropolitano y los obispos de la provincia se unirán para excomulgarlo. Si permanece obstinado por un año entero, el hecho se reportará al Pontífice Supremo, el cual declarará a todos sus súbditos liberados de su lealtad a partir de este momento, y asignará el territorio a católicos para que lo ocupen, bajo la condición de exterminar a los herejes y preservar dicho territorio en la fe.”
      (IV Concilio de Letrán, 1215, Canon III)

      Este decreto no ha sido revocado hasta hoy; sigue en plena vigencia.

      ” (…) Por tanto, ambos están en el poder de la iglesia, la espada espiritual y la espada temporal; la última se usa a favor de la iglesia, la primera por medio de la iglesia; la primera por la mano del sacerdote, la última por la mano de príncipes y reyes, pero a la señal y tolerancia del sacerdote. Esta espada necesariamente tiene que ser sujeta a aquélla, y la autoridad temporal a la espiritual.
      (…) Y si el poder terrenal se desvía del camino correcto, es juzgado por el poder espiritual; (…) pero si el poder supremo (el papado) se desvía, no puede ser juzgado por ningún hombre, sino solamente por Dios.
      (…) Además, que toda criatura humana es sujeta al pontífice romano, – declaramos, decimos, definimos y pronunciamos que esto es enteramente necesario para la salvación.”

      (Bula “Unam Sanctam”, papa Bonifacio VIII, 1302)

      Aquí se expresa claramente que el papa pretende gobernar el mundo entero, no solamente sobre el ámbito religioso, sino también sobre el ámbito secular y sobre todos los gobiernos del mundo; no solamente con medios pacíficos, sino también con violencia y con armas de guerra.
      Este decreto no ha sido revocado hasta hoy; sigue en plena vigencia.

      (A los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, respecto al continente americano recién descubierto):
      “Entre otras obras agradables a la Majestad Divina, ésta seguramente ocupa el rango más alto, que (…) las naciones bárbaras sean subvertidas y traídas a la fe.
      (…) Como conviene a reyes y príncipes católicos, (…) ustedes se propusieron (…) traer bajo vuestro dominio las mencionadas tierras e islas con sus residentes y habitantes, y traerlos a la fe católica. Por tanto (…) les imponemos estrictamente (…) que ustedes también se propongan como vuestro deber, guiar a los pueblos que viven en aquellas islas y países a recibir la religión cristiana.
      (…) Nosotros, por la presente, (…) damos, concedemos, y asignamos a ustedes y a vuestros herederos y sucesores, reyes de Castilla y León, por siempre, juntos con todos sus dominios, ciudades, campos, lugares y pueblos, y todos los derechos, jurisdicciones y pertenencias, todas las islas y tierras encontradas y por encontrar (…) Y Nosotros les hacemos, nombramos y encargamos a ustedes y a vuestros herederos y sucesores, señores de ellas con pleno y libre poder, autoridad y jurisdicción de toda clase.
      (…) Por tanto, que nadie infrinja o contravenga esta nuestra (…) donación, concesión, asignación, (…) mandato, prohibición y voluntad. Si alguien presumiera intentar eso, sepa que incurrirá en la ira del Dios Todopoderoso y de los benditos apóstoles Pedro y Pablo.”

      (Bula “Inter Caetera”, papa Alejandro VI, 1493)

      Se entiende por sí mismo que los Reyes Católicos y sus sucesores estaban y están obligados también por los decretos más arriba citados, a extirpar a los “herejes” en todas sus colonias. Todas las atrocidades que los conquistadores españoles cometieron en América, sucedieron con el pleno respaldo del Vaticano. Fue con esta bula papal en la mano, que ellos vinieron a matar y destruir naciones enteras.
      También esta bula no ha sido revocada hasta hoy; sigue en plena vigencia. O sea, la doctrina romana oficial prohíbe hasta hoy la independencia del entero continente americano, bajo amenaza de la ira de Dios.

      En 1993, o sea hace no mucho tiempo, el Indigenous Law Institute (Instituto de Derecho Indígeno) dirigió una carta abierta al papa, llamándole a revocar formalmente la bula “Inter Caetera”. El papa nunca les respondió.

      Si la iglesia romana hoy en día ya no quema a “herejes”, eso no se debe a que hubiera cambiado su doctrina al respecto. Se debe únicamente al hecho de que la iglesia romana ya no tiene el poder político para hacerlo. Pero su doctrina sigue siendo la misma como en la Edad Media. Todos los decretos citados son doctrina actual de la iglesia romana hoy en día.

      Contra Lutero se inició un proceso de excomulgación a raíz de su dicho: “Aun los concilios pueden equivocarse.” O sea, en la iglesia romana era (y es) uno de los peores pecados, cuestionar alguna decisión doctrinal de algún concilio o papa del pasado.

      Como fiel católico romano te quedan entonces solamente las siguientes dos opciones:

      A) Te posicionas en contra de la “quema de herejes” (como aparentas hacerlo en tu comentario), pero en consecuencia tendrás que reconocer que los concilios y los papas, al promulgar los decretos respectivos, se equivocaron. O sea, tendrás que dar la razón a Lutero: Los concilios y el papa no son infalibles. En este caso yo quisiera ver tu carta al papa donde le solicitas la revocación de dichos decretos – no solamente unas tibias palabras de “pedir perdón”, sino una revocación formal y oficial.
      Para decirlo otra vez muy claramente: Si dices que “la doctrina(!) católica tiene muchas problemas (…) y ha cometido muchas y graves equivocaciones”, entonces estás negando la doctrina fundamental que marca la diferencia entre el romanismo y la Reforma; estás negando la doctrina de la infalibilidad de la iglesia. Si quieres seguir manteniendo esta posición, te estás rebelando contra el papa y contra tu iglesia, de la misma manera como lo hizo Lutero; y en consecuencia tendrías que hacerte reformado.

      o: B) Sigues siendo fiel a la doctrina romana en todo respecto; eso implica reconocer los decretos acerca de la persecución de los “herejes” y la colonización de América como infalibles. En consecuencia, tendrás que estar a favor de que también hoy en día se deba perseguir y matar a los “herejes”; porque como fiel católico eres obligado a adherir a todas las doctrinas “infalibles” de tu iglesia.

      Si quieres seguir opinando aquí, declara primero clara y sinceramente tu posición al respecto: ¿Se equivocaron los concilios y los papas al promulgar los decretos arriba citados, o no se equivocaron? ¿Lutero estaba en lo correcto o no cuando dijo que los concilios se pueden equivocar?

  3. antonioregaladogomez Says:

    Exelente comentario

  4. Juan Says:

    Muy bueno el articulo. Hay que abrir los ojos.

  5. Ricardo S C Says:

    Interesante la respuesta sobre la autofundamentación de las “doctrinas” católicas.

  6. Ricardo S C Says:

    Pertenezco a una pequeña iglesia luterana confesional y confío en que guiados por la gracia divina no caigamos todos los luteranos en la trampa romana. Si el Señor suscitó la Reforma por medio de Lutero, confío en que esta obra no sea anulada en el siglo XXI.

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