Archive for 11 abril 2015

2017: El fin de la Reforma luterana (Parte 2)

11/04/2015

En el artículo anterior compartí unas noticias acerca de los esfuerzos de las iglesias luteranas, de volver a unirse con la iglesia católica romana. Pero no piense que eso concierne solamente a los luteranos. Todos los evangélicos están en la mirada. Ya existen antecedentes de acuerdos entre la Alianza Evangélica Mundial, el ecuménico Consejo Mundial de Iglesias, y el Vaticano. Acuerdos que a primera vista parecen inofensivos, pero que a largo plazo podrían someter a todas las iglesias evangélicas bajo la censura del movimiento ecuménico y del Vaticano.

En los últimos años, un personaje clave en estos acercamientos parece haber sido el difunto sacerdote anglicano Tony Palmer. El pertenecía a una rama de la iglesia anglicana que volvió a adoptar la liturgia católica romana y se ve a sí misma como “un precursor hacia la unidad plena entre las iglesias protestantes y católicas”. Palmer trabajó tanto para el ministerio de Kenneth Copeland (pentecostal), como también para la Renovación Carismática en la iglesia católica. En 2006 comenzó a establecer una amistad profunda con el cardenal Bergoglio en Buenos Aires. Incluso expresó su deseo de convertirse al catolicismo, pero Bergoglio le aconsejó no hacerlo: “Necesitamos constructores de puentes.” O sea, Palmer podía servirle más con sus buenas relaciones que tenía con los evangélicos, que convirtiéndose abiertamente al catolicismo. Tenemos que considerar entonces a Palmer como una especie de “agente encubierto” del Vaticano en las filas evangélicas.
(Los datos acerca de Palmer son tomados en su mayor parte de un reportaje títulado “Pope’s Protestant friend dies, but push for unity lives”, que apareció el 7 de agosto de 2014 en el diario “Boston Globe“.)

El 14 de enero de 2014, Palmer pasó la mañana con el papa en el Vaticano. La semana siguiente habló a 3000 líderes evangélicos en una conferencia de Kenneth Copeland en Fort Worth, Texas. Allí les entregó un saludo del papa (grabado en video) y dijo: “Ya no protestamos contra la doctrina de salvación de la iglesia católica. Predicamos ahora el mismo evangelio. La protesta de Lutero terminó.” Después de eso – como dice el reportaje -, Palmer “fue inundado por pedidos de líderes evangélicos que quisieron ser parte de lo que estaba sucediendo”. Entonces, el 24 de junio del mismo año, Palmer llevó a un grupo de líderes evangélicos de alcance mundial, que juntos representan a más de 700 millones de evangélicos, a almorzar juntos con el papa. (Si usted pertenece a alguna de las denominaciones evangélicas “respetables”, usted está incluído en estos 700 millones.) Estos líderes evangélicos dijeron al papa que “aceptaban su invitación a buscar la unidad visible con el obispo de Roma”.

¿Quiénes estuvieron presentes allí?

  • Geoff Tunnicliffe, el presidente de la Alianza Evangélica Mundial (AEM). Esta es la organización que agrupa a todas las iglesias evangélicas a nivel mundial – excepto aquellas muy pocas iglesias independientes que explícitamente renunciaron a todo lazo con alguna “alianza” con otras iglesias. Toda iglesia que pertenece a una denominación organizada a nivel nacional o internacional, y que mantiene contactos con algún “consejo de iglesias” o alguna “alianza evangélica” regional o nacional, está comprometida con la AEM mediante estas estructuras. Este asunto concierne a prácticamente todas las denominaciones evangélicas.
    Aunque la AEM en el pasado mantuvo una línea teológica distinta del ecuménico Consejo Mundial de Iglesias (CMI), en los últimos diez a veinte años cambió su rumbo, y hoy en día forma prácticamente también una parte integral del movimiento ecuménico.
  • Thomas Schirrmacher, docente de ética, misionología y religiones mundiales en diversos seminarios teológicos, y presidente de la Comisión Teológica de la AEM. En el pasado, Schirrmacher se posicionó como un teólogo muy conservador (lo que normalmente significa el rechazo del ecumenismo), publicando artículos en organizaciones y sitios web de la corriente calvinista-reconstruccionista-dominionista, tales como “Calcedonia” y “Contra Mundum”. Pero al mismo tiempo, fue uno de los iniciadores y autores principales del primer pacto entre la AEM, el movimiento ecuménico y el Vaticano, el cual se celebró mediante la firma conjunta de un documento titulado “Testimonio cristiano en un mundo de pluralismo religioso”. En consecuencia, últimamente Schirrmacher escribe también para “Dialogue”, la revista oficial del ecuménico CMI.
  • Brian Stiller, anterior presidente de la Evangelical Fellowship (Alianza Evangélica) de Canadá y del ministerio “Juventud para Cristo”, y presidente de la universidad y seminario Tyndale (el seminario más grande de Canadá). Desde 2011 viaja por el mundo como “embajador global” de la AEM.
  • James y Betty Robison. James Robison es un conocio televangelista que alcanza a millones de personas con sus programas, y fue en ocasiones comparado con Billy Graham.
  • El ya mencionado Kenneth Copeland lidera el ministerio internacional “Palabra de fe” que enfatiza el “evangelio de la prosperidad”.
  • John y Carol Arnott, los pastores fundadores de la “Iglesia del Aeropuerto” en Toronto, que fue el origen de las controvertidas “manifestaciones de Toronto” en la década de los 90.

Parece entonces que todas las corrientes existentes en el mundo evangélico están ansiosas por volver a Roma – desde los calvinistas tradicionales, pasando por los evangélicos y pentecostales moderados, hasta los carismáticos extremos.

En la mencionada reunión, Palmer entregó al papa una propuesta para una “Declaración de Fe en unidad para las misiones”. El plan es que esta declaración sea firmada conjuntamente por el papa y por los líderes de las iglesias protestantes más importantes, en Roma en el año 2017, en el aniversario de la Reforma.
El contenido exacto de esta declaración todavía no fue publicado, pero se dio a conocer que contendrá el Credo Niceno (el cual declara explícitamente la fe en “la única iglesia católica”), la “Declaración Conjunta sobre la doctrina de la justificación” de 1999 (vea el artículo anterior), y un artículo que declara que los católicos y los evangélicas sean ahora “unidos en la misión porque declaramos el mismo evangelio”.

Cabe mencionar que el 6 de noviembre de 2014, Tunnicliffe y otros líderes de la AEM tuvieron nuevamente una audiencia con el papa. Se anunció una “colaboración más estrecha” entre la iglesia católica romana y la AEM. Según la nota de prensa, Tunnicliffe dijo que los cristianos (o sea, católicos y evangélicos juntos) debían cooperar más para tener una mayor influencia en la sociedad. El papa por su lado dijo que “el testimonio cristiano sería más eficaz si los cristianos pudieran vencer sus divisiones y celebrar juntos los sacramentos, anunciar la palabra de Dios y testificar el amor al prójimo.”

Otra vez, hay que entender las palabras del papa en el contexto de la doctrina romana. “Vencer sus divisiones y celebrar juntos los sacramentos”, en la perspectiva de la iglesia romana, no es posible excepto si las otras iglesias también se someten bajo la autoridad del papa. Al aceptar estas palabras, el máximo líder evangélico se ha puesto silenciosamente de acuerdo con que todos los evangélicos deben someterse al papa. Otra vez pregunto a los lectores evangélicos: ¿Está Ud. seguro de que eso es lo que Ud. quiere?

No se deje engañar. Puede que el pastor de su iglesia evangélica local todavía reconozca la autoridad de las Sagradas Escrituras; puede que incluso intente advertir la congregación acerca del ecumenismo. Pero en los niveles superiores, los liderazgos nacionales de prácticamente todas las denominaciones evangélicas ya son fuertemente infiltrados por ecumenistas y por teólogos que no creen en la verdad de la palabra de Dios. Lo mismo ha sucedido en prácticamente todos los seminarios teológicos e institutos “bíblicos”. Desde allí, esta corriente alcanzará inevitablemente a todas las congregaciones locales.

En el año 2000, un amigo me avisó que había leído un libro de un autor católico, el cual predijo que dentro de pocos años, las iglesias evangélicas serían vencidas a causa de su propia tibieza espiritual. En ese entonces no le creí; pero hoy tengo que verlo con mis propios ojos.

Los capitanes del barco evangélico han decidido definitivamente dirigir su rumbo hacia Roma. Si es allí donde usted quiere llegar, bien, mantenga su asiento y su membresía. Si no, le quedan todavía dos años para abandonar este barco y pedir al Señor que le muestre otro.

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2017: El fin de la Reforma luterana

01/04/2015

El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero publicó sus “95 tesis” en Wittenberg, Alemania. Este suceso es generalmente considerado el comienzo de la Reforma luterana. En 2017 se celebrarán entonces los 500 años desde la Reforma.

Pero ¿qué se proponen las iglesias luteranas de Alemania para esta fecha? – Nada menos que anular la Reforma, si podemos creer los reportes y notas de prensa que se dieron a conocer hasta ahora.

En preparación de este evento, la Federación Luterana Mundial (FLM) y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos prepararon juntos un “documento de diálogo”, el cual fue ampliamente publicado por internet. La iglesia luterana de Alemania reportó:

Luteranos y católicos “juntos en el camino”
(…) El encargado de asuntos católicos de la Iglesia Evangélica Luterana Unida de Alemania, obispo Dr.Karl-Hinrich Manzke, y el presidente de la comisión para ecumenismo de la Conferencia Episcopal Alemana (católica), obispo Dr.Gerhard Feige, presentaron los resultado del proyecto ecuménico por internet, “Juntos en el camino 2017”.
(…) Este proyecto había surgido del pedido de la FLM y del Pontificio Consejo, de recepcionar en unidad ecuménica el documento publicado en conjunto en 2013, “Del conflicto a la comunión. Conmemoración luterana-católica conjunta de la Reforma en el año 2017″. (…) En el transcurso del evento, Manzke y Feige subrayaron que se debía llegar de manera ecuménica al aniversario de la Reforma en 2017. (…)
(Fuente: Sitio web oficial de la iglesia luterana en Alemania, ekd.de, 18 de diciembre de 2014)

Incluso invitaron al papa a “conmemorar” la Reforma junto con ellos:

“Nikolaus Schneider, el presidente del consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania (la iglesia luterana estatal), invitó al papa Francisco a participar en el aniversario de la Reforma en 2017. (…) El presidente del consejo y Francisco rezaron juntos un Padre Nuestro y se trataron de “hermanos”. (…) Fue la primera audiencia de un alemán con el nuevo papa. Sin embargo, todavía no se sabe la respuesta del papa a la invitación al aniversario de la Reforma.”
(Fuente: Boletín de noticias en la página web oficial del aniversario de la Reforma, luther2017.de.)

Esta propuesta no viene así no más de la nada. El movimiento ecuménico, y el luteranismo en particular, están preparando este acercamiento desde hace muchos años. Ya en 1999, las iglesias luteranas a nivel mundial firmaron una “Declaración conjunta” con la iglesia católica romana, acerca de la justificación. Este fue uno de los puntos claves de la Reforma. Lutero mantuvo que el hombre puede ser salvo y es justificado por la fe en Jesucristo, y que no puede ni debe contribuir nada en absoluto para su propia justificación y salvación. El papa contradijo esta enseñanza, y posteriormente fue condenada definitivamente en el Concilio de Trento. La iglesia católica mantiene que el hombre es justificado por la fe y por sus obras (con lo que entiende mayormente obras a favor de la misma iglesia).
Sin embargo, la “Declaración conjunta” declara que “a partir de este diálogo, las iglesias luterana y católica romana se encuentran en posición de articular una interpretación común de nuestra justificación por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo.” (Art.5). El documento de diálogo para 2017 recoge esta declaración y dice que existe un “consenso” entre católicos y luteranos:

La Declaración Conjunta sobre la doctrina de la justificación, firmada en 1999 por representantes de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Católica Romana, (…) confirma que entre luteranos y católicos existe un consenso en las verdades fundamentales de la doctrina de la justificación.”
(Documento de diálogo “Del conflicto a la comunión”, Art.25)

Nota al margen: Es cierto que la postura de Lutero no fue muy equilibrada. En consecuencia, muchos reformados y evangélicos hasta hoy tienen una teología de “gracia barata” y creen que tienen una licencia para vivir como se les da la gana, sin tomar en cuenta la palabra de Dios, porque “Jesús me perdona todo”. Eso no fue la intención de Lutero; pero pienso que no se pudo evitar después de su fuerte polémica contra las “buenas obras”.
Sin embargo, la postura romana acarrea problemas aun más graves. Las obras del hombre natural nunca son lo suficientemente “justos” ante Dios para poder justificarle. Por tanto, el creyente católico (si toma en serio su fe) nunca tiene certeza acerca de su salvación y justificación. Esta falta de certeza la puede aliviar (pero no superar por completo) solamente en los sacramentos de la iglesia, particularmente en la confesión y penitencia, donde tiene que someter su propia conciencia y su juicio propio bajo las órdenes de los sacerdotes. Esto significa que el creyente católico queda de por vida atado con su conciencia a sus superiores en la jerarquía eclesiástica, y nunca alcanza el acceso directo y personal a Dios que Jesucristo abrió para todo el que cree en Él (Hebreos 4:14-16, 10:17-22).
Opino que la solución del dilema se encuentra en un entendimiento correcto de la palabra “justificación”, como lo enseñaron movimientos de avivamiento como los menonitas, los metodistas, o los pentecostales, en sus primeros inicios: “Justificación” en el sentido bíblico no es simplemente un cambio de rótulo, como si Dios pusiera a todo pecador el rótulo de “Justo”. Justificación es liberación en el poder de Jesucristo, no solamente del castigo por el pecado, sino también del
poder del pecado. O sea, es ser liberado para vivir efectivamente una vida justa ante Dios. Bajo esta perspectiva, las buenas obras no quedan anuladas; pero en vez de ver en ellas un medio para la salvación, se convierten en una consecuencia natural de ella. (Para más detalles, vea
“Los anabaptistas”, “La vida de Juan Wesley”, y “El avivamiento de la Calle Azusa”.)

Viendo la historia de la condena tajante contra Lutero, parece muy extraño que ahora líderes católicos y luteranos digan que exista un “consenso” en cuanto a la enseñanza de la justificación. Muchos evangélicos (y sobre todo los luteranos) están engañados y piensan: “Ahora la iglesia romana se está abriendo para la Reforma.” Escuchan las palabras amistosas del papa y leen declaraciones como la mencionada, y piensan que “la iglesia católica está cambiando”.
Esto revela que muchos evangélicos (y católicos por igual) no entienden lo que es la esencia del catolicismo. La iglesia romana puede quizás cambiar algunas de sus formas exteriores, puede quizás cambiar un poco su trato con las otras iglesias, puede también adquirir nuevas doctrinas; pero nunca puede revocar alguna de sus doctrinas pronunciadas por un papa o un concilio. Esto se debe a la doctrina romana de la infalibilidad de la iglesia. Según esta doctrina, la iglesia romana (representada por el papa y los concilios) no se puede equivocar en sus declaraciones doctrinales.

(En consecuencia, el Art.1 de la “Declaración Conjunta” mantiene también que las condenaciones del Concilio de Trento “siguen vigentes”. ¿A los luteranos se les habrá pasado por alto este detalle? – Solamente que el Art.13 lo relativiza diciendo: “A la luz de dicho consenso, las respectivas condenas doctrinales del siglo XVI ya no se aplican a los interlocutores de nuestros días.”)

– En consecuencia de la doctrina de la infalibilidad, la enseñanza romana no está edificada sobre las Sagradas Escrituras, está edificada sobre sí misma. Aun si los líderes de la iglesia católica se dieran cuenta de que algunas de sus doctrinas pasadas estaban erradas y contradicen la Biblia (como por ejemplo sus decretos de que se debe matar a los herejes), no pueden revocar esos decretos, porque su propia doctrina fundamental se lo prohíbe. Este asunto es tan esencial que allí radicó la disputa entre Lutero y el papa. La controversia comenzó a escalar cuando Lutero dijo: “Aun los concilios pueden equivocarse.”
Si algún día la iglesia romana reconociera que una de sus doctrinas promulgadas por un papa o un concilio fue errada, y revocara dicha doctrina, en aquel día la iglesia romana se anularía a sí misma y se hubiera vuelto reformada; porque habría dado la razón a lo que dijo Lutero.

Por eso, la iglesia romana y sus líderes no pueden cambiar ninguna de sus doctrinas fundamentales – aun si estuvieran plenamente conscientes de la falsedad de una de estas doctrinas. Mientras quieren seguir siendo católicos romanos, tendrán que cargar hasta el fin de sus días con la culpa de la sangre derramada de millones de valdenses, reformados, “anabaptistas”, aztecas, incas, … a quienes mandaron matar como “herejes” o “paganos”. Esas crueldades no eran “desviaciones” o “debilidad humana” o algo así, como algunos apologistas católicos quieren hacernos creer. Al contrario, todo eso sucedió en consecuencia y en obediencia directa a los decretos papales acerca de la extirpación de los herejes; decretos que nunca fueron revocados hasta hoy.

A raíz de los recientes acercamientos entre luteranos y católicos, también unos católicos han expresado preocupaciones de que el papa podría tener demasiada apertura para enseñanzas reformadas. Pero puedo tranquilizarles; el papa ha dicho claramente lo que piensa acerca de la Reforma:

“La reciente reedición de una conferencia perteneciente a la historia de los jesuitas, que el Arzobispo Bergoglio dio en Argentina en 1985, indica la clase de severa evaluación que dio de la Reforma Protestante en general y de Juan Calvino en particular. Esta conferencia se publicó de nuevo en España en 2013 y después se tradujo al italiano en forma de libro (Chi sono i gesuiti [Quienes son los jesuitas], Bologna: EMI, 2014). Puesto que no hay ninguna indicación de que haya cambiado su mentalidad, tenemos que considerar el contenido del libro una exacta reflexión de lo que Francisco todavía piensa de la Reforma Protestante.
(Nota: Esta obra no es de confundir con una biografía del papa actual que fue publicada en Argentina bajo el título “El jesuita”.)

El protestantismo es la raíz de todos los males

(…) Según él, las consecuencias inevitables de la Reforma son la aniquilación del hombre en su ansiedad (dando como resultado el ateismo existencial) y un salto en la oscuridad por una especie de superman (conforme a lo previsto por Nietzsche). Ambos resultados conducen a “la muerte de Dios” y a una clase de “paganismo” que se manifiesta como el nazismo y el marxismo. ¡Todo esto surge a partir de la “posición de Lutero”! Bergoglio argumenta que la Reforma es la raíz de todas las tragedias del Occidente moderno, desde la secularización a la muerte de Dios, desde los regímenes totalitarios a los suicidios ideológicos.

Nada hay nuevo bajo el sol. Este punto de vista despectivo y atroz de la Reforma ha sido la lectura común de la historia moderna europea debido a las puntuaciones dadas por los polemistas católicos de la Contrarreforma hasta décadas recientes. Bergoglio no lo ha inventado. Más bien lo reafirma como si una más exhaustiva investigación histórica y análisis culturales y teológicos no hubieran nunca tenido lugar después del Concilio de Trento. ¿Qué podemos hacer con sus tonos amistosos hacia los protestantes si él realmente cree que tiene que culparse a la “posición Luterana” por todos los males de la civilización occidental?”
(Fuente: “Lo que Francisco piensa realmente de la Reforma”)

Entendiendo esto, podemos ver que también la “Declaración conjunta” no significa que la iglesia católica haya cambiado su doctrina acerca de la justificación, ni que haya revocado sus condenas contra la Reforma. Mas bien significa que los líderes luteranos actuales están tan ansiosos por estar en “paz” con Roma, que están haciendo concesiones aun a las enseñanzas más fundamentales de la Biblia, redescubiertas por la Reforma.

Si Ud. es católico romano, podrá alegrarse. Pronto tendrá a la iglesia luterana a sus pies, con lo que la Reforma quedará anulada.

Si Ud. se identifica como evangélico, piénselo tres veces si eso es realmente lo que Ud. desea, y si los líderes evangélicos actuales son la clase de líderes a los que Ud. desea seguir. – En una próxima parte veremos que estos asuntos conciernen no solamente a los luteranos, sino a todos los evangélicos.