Archive for 22 abril 2011

¿La libertad no les interesa?

22/04/2011

“Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:31-32)

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.” (Gálatas 5:1)

“Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de hombres.” (1 Corintios 7:23)

La libertad es uno de los tesoros más apreciados que Jesucristo nos trajo. Los tres pasajes citados, en su contexto respectivo, hablan de tres aspectos en los que Cristo quiere hacernos libres: Libres del pecado; libres de las tradiciones y costumbres religiosas; y libres de la sujeción bajo otros hombres.

Hace años ya he comentado (en “Las ovejas del Perú”) sobre un hecho que me parece uno de los más extraños de la historia: que los celebrados libertadores del Perú eran extranjeros. Aunque el primer movimiento para la independencia, bajo Túpac Amaru II, era un movimiento indígeno – pero los habitantes del Cusco, la antigua capital de los Incas, hicieron alianza con los españoles para combatir y derrotar a Túpac Amaru. Así el Perú tuvo que esperar cuarenta años más, hasta que llegaron el argentino José de San Martín y el venezolano Simón Bolívar, para traerles la independencia que ellos mismos, al parecer, no deseaban tanto.

Esta indiferencia, este desprecio de la libertad se puede observar hasta hoy, en los más distintos niveles de la vida y de la sociedad. Quiero hablar un poco de dos áreas que me preocupan particularmente: el ámbito de los que se llaman “evangélicos”, y el ámbito de lo que comúnmente se llama “educación”.

En el ámbito evangélico está muy difundida una falsa enseñanza que dice que hay que “someterse al pastor”, aunque el pastor esté errado, porque de esto (como dicen) depende la “cobertura espiritual” del cristiano. Pero el único pasaje bíblico donde aparece esta expresión de la “cobertura” es 1 Corintios 11:2-7, donde dice que el hombre no debe tener “cobertura” sobre su cabeza (o sea, no debe hacerse dependiente de la autoridad de otro hombre), porque Cristo es su Cabeza. Pero la mayoria de los “evangélicos” hoy en día prefieren hacerse dependientes de un pastor o de una organización religiosa, en vez de hacerse dependientes de Jesucristo. No examinan, ni protestan, ni siquiera se dan cuenta cuando la enseñanza y la práctica de sus líderes va completamente en contra de la Palabra de Dios. Así dice por ejemplo uno de los muchos apóstoles autoproclamados, cuyo nombre prefiero no mencionar, en un mensaje difundido por internet:

Como honrar a Dios a través de tus pastores
Preferir a otro que significa; si estamos los dos iguales, que pase el primero y si dos se tienen que sentar y hay un solo asiento que se siente él.
El pastor, el apóstol tiene que ir en el mejor coche tiene que sentarse en el mejor lugar (…) Tiene que hacer diferencia con aquellos que son portadores de la unción de Dios (…) porque ellos contienen la unción de Dios y la unción de Dios es lo que va a caer sobre usted.
(…) Tu pastor es lo más importante que hay en tu vida.”

Todo esto en completa contradicción contra las palabras del Señor Jesús: “…Sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve.” (Lucas 22:26) Pero hoy en día se considera que un pastor es más “ungido”, cuanto más autoritario y prepotente es. Esto no es “evangélico”, esto no es el Evangelio, esto es esclavitud bajo un hombre.
Y lo más triste: “Mi pueblo así lo quiso” (Jeremías 5:31). Es el mismo pueblo “evangélico” que voluntariamente escoge esta esclavitud. “Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas.” (2 Corintios 11:20). Esto dice Pablo a los corintios, no como elogio por si acaso, pero reprochándoles que tan fácilmente se dejaron engañar por los falsos apóstoles.
Así es la situación como la observo entre los “evangélicos” hoy. Tienen pastores y líderes que mienten y engañan, que viven en adulterio, que promueven teologías falsas poniendo en duda la Palabra de Dios, que malversan los fondos de la iglesia … y el pueblo, en vez de apartarse de tales líderes, todavía tolera que estos malos líderes “pongan en disciplina” a aquellos pocos hermanos valientes que confrontan los pecados de ellos. Este pueblo no solamente se somete a una nueva esclavitud; aun se hacen partícipes de los pecados de sus líderes. ¿Nunca han leído que la Palabra de Dios nos exhorta a “escudriñar las Escrituras” y “examinar todo”? (Hechos 17:11, 1 Corintios 14.29, 1 Tesalonicenses 5:21).

Algunos aluden a Hebreos 13:7 y 13:17, sacando estos versículos de su contexto. Publiqué un artículo aparte sobre esta cuestión: ¿Someteos a vuestros pastores? – Un análisis de Hebreos 13:17.

(Nota aparte: Si menciono a los evangélicos en particular, no quiero decir con esto que la iglesia católica esté mejor. Pero los evangélicos son los que deberían saber mejor, porque ellos – por lo menos en la teoría – se apoyan en los principios de la Reforma, diciendo que la Palabra de Dios tiene autoridad por encima de todas las tradiciones y de todos los líderes de la iglesia.)

Ahora, ¿nos sorprenderá que estos mismos líderes a su vez se sometan a otra esclavitud? Hubo gran aplauso entre los evangélicos, cuando el gobierno anunció una ley de “igualdad religiosa”: ahora las iglesias evangélicas serían reconocidas por el gobierno, y tendrían los mismos privilegios como la iglesia católica. Tengo que señalar enfáticamente que igualdad no es lo mismo como libertad. Hay millones de personas que constantemente se quejan de la “desigualdad”; pero no conozco ni un puñado de personas que se preocupan por la falta de libertad. Parece que prefieren ser iguales y sometidos, en vez de ser cada uno quien es, y libre para mejorar su vida. Se sienten orgullosos cuando el gobierno los “reconoce”, y no se detienen para pensar que todo lo que el gobierno reconoce, el gobierno lo controla. – Cierto, todavía son pocas condiciones las que el gobierno impone a las iglesias “reconocidas”; pero una vez dado el primer paso, nada impide que las libertades sean poco a poco quitadas, y los líderes lo acepten silenciosamente. Una de las condiciones gubernamentales que ahora ya da razón para preocuparse, es que las iglesias “reconocidas” tienen que ser afiliadas al ecuménico CONEP.
Ahora, si tanto desean ser “iguales” a la iglesia católica, no deben sorprenderse los evangélicos si terminan efectivamente siendo iguales a los católicos. Como los antiguos israelitas que deseaban ser “iguales como las otras naciones” (1 Samuel 8:5.20), y Dios permitió que sucediera exactamente eso.

– Ya no deseo alargarme mucho, pero prometí hablar también sobre la “educación”. Una persona libre se caracteriza por ser capaz de hacer sus propias decisiones, reflexionar sobre sus propios actos y asumir la responsabilidad por ellos. Ahora, estas son exactamente las cualidades que la escuela menosprecia y se esfuerza a erradicarlas. Los alumnos son entrenados a obedecer ciegamente a las órdenes de sus profesores, y a hacer las tareas asignadas por el profesor, exactamente de la manera como el profesor quiere, sin reflexionar, sin usar su creatividad, sin hacer decisiones propias. Los profesores a su vez son entrenados a obedecer ciegamente a las órdenes del ministerio de educación, y a implementar en sus aulas las políticas de la burocracia estatal, sin reflexionar, sin usar su creatividad, sin hacer decisiones propias. En vez de ser educadores, son entrenados a ser funcionarios del gobierno. Una tal escuela no es educación, es esclavitud.

Por tanto, observando esto, durante muchos años yo creía que no existía la libertad para hacerlo de manera diferente. He tenido contacto con varias escuelas privadas, evangélicas, y observé que eran prácticamente copias exactas de las escuelas estatales, solamente adornadas con un poco de tiempos devocionales y otras añadiduras religiosas. He intentado hacerles algunas sugerencias, por ejemplo en el sentido de colocar su plan de enseñanza sobre un fundamento cristiano y bíblico (vea “Cosmovisión cristiana y educación escolar”), o de adaptar sus métodos mejor a las necesidades y el desarrollo de los niños, en vez de someter a los niños a la enfermiza carrera de acumular la mayor cantidad de “conocimientos” en el menor tiempo (vea “Mejor tarde que temprano” y “Aprender matemática: ¿Cuestión de burocracia o de principios?”). – Siempre recibí la misma respuesta: “Sí, esto sería interesante … pero si hacemos esto, el gobierno nos va a cerrar la escuela.”
Algunos con los que hablé, incluso creían que desviarse del currículo estatal significaría rebelarse contra la autoridad puesta por Dios. Pero Jesús dijo: “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22:21). Los niños no son de César, ellos son de Dios, y por tanto estamos en la obligación de educarlos de la manera como Dios quiere.

Pero hace poco me enteré de que la impresión que me transmitían aquellos líderes evangélicos, era bastante equivocada. Efectivamente existe en el Perú un pequeño puñado de escuelas alternativas, “escuelas activas”, escuelas Montessori, etc. Algunas de estas escuelas se atreven a hacer cosas que horrorizarían a los profesores tradicionales, pero que corresponden mucho mejor a las investigaciones científicas pedagógicas y psicológicas – y además a lo que la Biblia dice acerca de los niños y nuestro trato con ellos. Por ejemplo, organizar a los niños de una forma más familiar, mezclando a niños de diferentes edades. (Lea el artículo sobre escuela activa para entender por qué esto es mejor.) O permitir a los niños que ellos mismos decidan para qué actividades y contenidos de aprendizaje están listos, en vez de someter a todos al mismo tiempo al mismo plan preconcebido y rígido. Y como parece, estas escuelas tienen la libertad de hacerlo. Como la promotoría de una de ellas me escribió textualmente:

“Es mentira que no es posible dar una educación diferente, todas las escuelas privadas y del estado podrian hacerlo, el problema es que no creen que exista otra manera de impartir educacion. De hecho nuestro principal problema es encontrar maestros que entiendan nuestro trabajo y tambien encontrar familias que piensen como nosotros.”

Entonces esta libertad sí existe, ¡pero la mayoría abrumadora no está interesada en ella! Y lo que más me entristece: aquellos que se llaman cristianos, aquellos que más deberían estar interesados en hacer las cosas a la manera de Dios, ¡son los menos interesados en esta libertad! Ninguna de estas escuelas alternativas tiene un trasfondo cristiano; mientras algunas de ellas promueven una religiosidad no cristiana. Aunque el concepto de la escuela activa en sí es muy bien compatible con el cristianismo; incluso está en muchos aspectos mucho más cerca de la Palabra de Dios que la escuela tradicional, como demostré en mi artículo.
Cristianos como los Moore han dedicado toda su vida para devolver la educación a donde pertenece – a la familia -, y para investigar acerca de las maneras más apropiadas de educar y enseñar a niños. Pero los padres y profesores “cristianos” aquí siguen ciegamente la corriente de la educación estatal, e incluso niegan que exista una alternativa. Exactamente aquellos que se llaman cristianos, prefieren una educación para la esclavitud, en vez de una educación para la libertad cristiana. – Al mismo tiempo, unos pioneros no cristianos toman los datos de investigaciones como de los Moore y otras afines, con audacia entran en los espacios de libertad que existen, y (a menudo con muchos sacrificios) comienzan una labor educativa mucho mejor, y mucho más consecuente, de lo que hacen todos los evangélicos juntos.

¿Qué hará Dios con un pueblo que rechaza la libertad que El les ofrece? – La triste respuesta que encontramos en la Biblia: El les da exactamente lo que desean – la esclavitud. (Vea 1 Samuel 8:11-18.) Porque a nadie se le puede obligar a ser libre.

Anuncios