Archive for 2 junio 2009

Sobre avivamiento (95 tesis Parte 10)

02/06/2009

Este es el final de las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”.
84. Un avivamiento consiste en un regreso de la iglesia hacia su estado original, como fue diseñado por Dios y está descrito en el libro de Hechos y las cartas de los apóstoles.
85. Un avivamiento es obrado por Dios, no por los hombres. A los hombres (incluido los líderes más influyentes) nos corresponde someternos al mover de Dios, no mandarle como El debe moverse.

86. Un avivamiento empieza con un arrepentimiento profundo dentro de la iglesia.
Avivamiento sucede cuando la iglesia se da cuenta de cuán lejos ha caído en comparación con la primera iglesia, y se arrepiente de su apostasía, y cuando primero los miembros de las iglesias se convierten de verdad y nacen de nuevo.

87. Los avivamientos históricos resultaron generalmente en reuniones grandes y emocionantes, conversiones de grandes multitudes, y una transformación de la sociedad entera. Sin embargo, todo esto son solo frutos posteriores de un avivamiento, pero no son su esencia. Su esencia es el arrepentimiento dentro de la iglesia, y el regreso de la iglesia hacia el estado primero como Dios lo diseñó.

88. Las iglesias evangélicas hoy, en general, o no buscan avivamiento en absoluto, o tienen un concepto errado de ello.
Muchos confunden “avivamiento” con sucesos externos, con eventos organizados, con planes de crecimiento de iglesias, con un estilo particular de alabanza, etc. – mientras nada de esto tiene que ver con un verdadero avivamiento. Aun más errados están aquellos que creen que un avivamiento se conformará a los moldes y las tradiciones de su propia denominación particular.
Por tanto, estas iglesias están en un peligro muy grande de seguir tras un “avivamiento” falsificado, cuando este se presente.

89. Cada iglesia (entendida como organización humana) tiene la tendencia natural de enfriarse espiritualmente hasta apostatar de la fe. Las iglesias evangélicas hoy, en general, ya han avanzado peligrosamente en este camino del enfriamiento. Solo un avivamiento puede contrarrestar esta tendencia.

90. Las iglesias evangélicas de hoy, en general, se encuentran en un tal proceso de apostasía.
El proceso de apostasía como se observó en Europa después de pasar los efectos de la Reforma, sucede ahora en Perú en una forma paralela.
Sus pasos se pueden describir de esta manera:

  • Ortodoxia muerta. Las iglesias tienen todavía la doctrina correcta, pero ya no tienen una verdadera experiencia con Dios; solo siguen rituales externos y caen en el tradicionalismo.
  • Se cree que “los hijos de los cristianos ya son cristianos también”. Ellos son socializados en un ambiente cristiano y acondicionados a comportarse como cristianos, pero no son convertidos. (En esta etapa se encuentran actualmente muchas iglesias evangélicas en Perú.)
  • Puesto que falta la conversión verdadera, la fe no tiene efectos prácticos en la vida; entonces “niegan la eficacia de ella” (2 Tim.3:5).
  • Paralelamente entra la teología crítica, que enseña que la Biblia puede contener errores y que sus verdades son solo relativas. (Esto también empieza a suceder en el Perú, bajo el nombre de “ciencias bíblicas”.)
  • Se enseña el universalismo (todos serán salvos), o que la salvación no importa o no es necesaria (secularismo); ya no se enseña la conversión.
  • Se prohíbe enseñar la conversión; cualquiera que predica bíblicamente sobre conversión y nuevo nacimiento, es considerado hereje. (Esta es la situación actual de la mayoría de las iglesias reformadas en Europa, y del Consejo Mundial de Iglesias (Consejo Ecuménico). Las iglesias del Perú llegarán a la misma situación si Dios no nos concede un avivamiento.)

91. Los avivamientos históricos comenzaron en tiempos de “sequía espiritual”, cuando algunos cristianos verdaderos se juntaban para implorar desesperadamente a Dios por un avivamiento.

92. La tragedia de la iglesia evangélica de hoy consiste en que actualmente sufre de una tal sequía espiritual, pero no está consciente de ello, ni se arrepiente, ni clama por avivamiento (Apoc.3:1-2, 3:17-20).

93. Los avivamientos históricos comenzaron con grupos “avivados” dentro de las iglesias existentes; pero casi siempre fueron rechazados por las iglesias existentes, lo que llevó a conflictos y a la separación.
– Alguno ejemplos:

  • Lutero intentó reformar la iglesia católica, pero fue excomulgado y se vio obligado a establecer una iglesia separada.
  • Los anabaptistas desearon una reforma más radical, pero fueron perseguidos por los mismos reformadores y se vieron obligados a separarse de ellos.
  • John Wesley fue ministro ordenado de la iglesia anglicana (una iglesia de la Reforma) y comenzó el movimiento metodista dentro de esa iglesia. Pero la iglesia rechazó sus métodos, y los metodistas tuvieron que establecerse como una iglesia separada.
  • William Booth fue un predicador metodista quien tenía una carga muy fuerte por alcanzar a los pobres y marginados. Pero su iglesia le negó el apoyo, y él tuvo que fundar un movimiento nuevo, el Ejército de Salvación.

94. Las iglesias evangélicas de hoy, en general, están en el peligro muy grande de ser ciegos frente a un avivamiento genuino cuando se presente, y de rechazarlo porque no se ajustará a sus moldes denominacionales. Los protagonistas de un avivamiento venidero tendrán que contar con sufrir rechazo y hasta persecución de parte de los líderes de las iglesias evangélicas actualmente existentes.

95. El juicio de Dios comienza por su iglesia (1 Pedro 4:17).
En la situación actual, analizándola desde las Escrituras, tenemos que concluir que el juicio de Dios sobre la iglesia es inminente. Por el otro lado, Dios no quiere la muerte del impío (Ez.33:11); El quiere arrepentimiento y avivamiento. Pero todo depende de cómo responderemos nosotros, la iglesia, al llamado de Dios.


CONCLUSIÓN

Si estas observaciones son ciertas, entonces las iglesias evangélicas de hoy se encuentran a una distancia de miles de kilómetros de la iglesia primitiva. ¿Debemos simplemente conformarnos con esta situación y decir: “Así son los tiempos, y no podemos cambiarlo”? Mi respuesta es: ¡¡DE NINGUNA MANERA!!

“Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese…” (Ez.22:30)

“Y llamó Jehová al varón vestido de lino, que tenía a su cintura el tintero de escribano, y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. – Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo…” (Ez.9:3-6)

¿Me permites hablarte directamente por unos momentos, hermano, hermana, que estás leyendo esto? La situación es más seria de lo que piensas. ¿Eres tú la persona que se pondrá en la brecha delante de Dios? ¿Estás tú entre los que “gimen y claman a causa de todas las abominaciones que se hacen”, para que Dios pueda poner Su señal en tu frente, y que seas librado de Su juicio? ¿Hay en tu corazón un clamor y un anhelo por una iglesia pura, limpia, una novia digna de su Señor? – Si Dios ha abierto tus ojos para ver el estado de la iglesia, no demores más. Levántate y clama al Señor por misericordia y avivamiento. Júntate con otros hermanos que tengan el mismo sentir. “…Todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra.” (Is.62:6-7)

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Sobre la preparación para el ministerio (95 tesis Parte 9)

02/06/2009

Esta es la continuación de las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”.
74. La formación de un verdadero siervo del Señor sucede en la presencia de Dios mismo; el verdadero siervo del Señor aprende más de Dios mismo que de personas humanas (Juan 6:45, 14:26, Gál.1:15-16, 1 Juan 2:27).
La preparación más importante para el ministerio es estar mucho tiempo con el Señor. (Marcos 3:14, Hechos 4:13)75. La formación de un verdadero siervo del Señor sucede también por medio del ejemplo de otros verdaderos siervos del Señor, y por medio del ministerio práctico. (1 Cor.11:1, 1 Tes.1:6-7, 2 Tim.3:10-11)

76. Los grados y títulos académicos son una motivación equivocada de prepararse para el ministerio.
Los estudiantes que con esta motivación se “preparan”, adquieren solo conocimientos teóricos, y el conocimiento envanece (1 Cor. 8:1b).

77. Un buen número de estudiantes en los institutos bíblicos hoy no han nacido de nuevo, ni mucho menos tienen un llamado al ministerio.
En consecuencia, aun de los pastores y ministros no podemos estar seguros si realmente han nacido de nuevo.

78. Aquellos cristianos que realmente tienen un llamado al ministerio, a menudo no encajan en los institutos bíblicos actuales.
Pueden no ser inclinados hacia el estudio intelectual, y por tanto tendrán dificultad de cumplir con los requisitos académicos.
Pueden ser personas innovadores, y por tanto no encajarán en un entorno rígido y reglamentado.
Pueden sufrir mucha incomprensión de parte de sus profesores y compañeros que no comparten su celo por el Señor.
Pueden percibir que el ambiente de un instituto bíblico no es sano espiritualmente, y por tanto no consideran ser preparados allí.

79. La formación de un verdadero siervo del Señor debe empezar a temprana edad (1 Sam.1:24-28, Prov.22:6, 2 Tim.3:14-15).

80. Las iglesias evangélicas hoy, en general, descuidan el ministerio con niños y descartan completamente el potencial de los niños para el ministerio. De esta manera, las iglesias están echando a perder a casi todos sus líderes futuros, y se quedan con líderes mediocres.

81. La formación de un verdadero siervo del Señor no sucede según moldes humanistas, ni con un entrenamiento en formas exteriores.
Las iglesias evangélicas y sus instituciones educativas hoy, en general, siguen la idea humanista de que la educación mejora al hombre. (Los antiguos filósofos griegos ya tenían esta idea, y el apóstol Pablo los refuta decididamente, Rom.1:21-24, 1 Cor.1:18-31) Bíblicamente, lo único que mejora al hombre es el nuevo nacimiento y la obra del Espíritu Santo en el cristiano (Rom.8:7-14, 2 Cor.3:18, Fil.2:12-13, 3:7-11).

82. Los institutos bíblicos existentes, en general, no preparan a sus estudiantes para el ministerio espiritual. En lugar de ello, los preparan para el funcionamiento “correcto” de organizaciones humanas, y les enseñan métodos humanos.

83. Muchos “maestros” cristianos no buscan a Dios ellos mismos; solo copian enseñanzas de otros maestros. Entonces enseñan cosas que no tienen autoridad verdadera de enseñar, porque sus enseñanzas no son una realidad en su propia vida.
No siguen la regla de Pablo quien “no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí” (Rom.15:18). Estos maestros no son maestros verdaderos. Por tanto, tenemos en las iglesias mucha predicación y enseñanza que es “doctrinalmente correcta”, pero espiritualmente muerta, y por tanto no da fruto.

Sobre educación cristiana (95 tesis Parte 8)

02/06/2009

Esta es la continuación de las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”.
68. El lugar primario de la educación es la familia, y los responsables primarios de la educación de los niños son los padres. (Deut.6:4-7, Sal.78:5-8, Prov. 1:8-9, 4:1-4, Ef.6:4)
69. En las iglesias evangélicas hoy, en general, los padres descuidan esta responsabilidad hacia sus hijos, y los líderes no les ayudan ni les animan a asumir esta responsabilidad.
Las iglesias evangélicas hoy, en general, pusieron en lugar de la familia la Escuela Dominical. Con llevar a cabo casi todos sus programas en grupos separados por edades, las iglesias dividen las familias en vez de unirlas.

70. La escuela no es ningún mandato bíblico.
Dentro de los mandatos bíblicos para la sociedad, la escuela pertenece a la esfera de la familia, y no del gobierno ni del estado (vea arriba No. 68).
La Biblia no permite a un padre cristiano encargar a un profesor inconverso con la educación de sus hijos. (2 Juan 9-11)

71. Las iglesias evangélicas hoy, en general, se sometieron bajo la influencia mundana de la escolarización secular, y permiten que sus niños sean educados por profesores incrédulos y mundanos.

72. La mejor edad para convertirse es la niñez. (Prov.22:6, Ecl.12:1, Marc.10:14-15, Hechos 2:39)
Por tanto, nuestros esfuerzos evangelísticos deben concentrarse mucho más en los niños; dando prioridad a aquellos niños que ya vienen a la iglesia porque sus padres son cristianos.

73. El hijo de un cristiano no es automáticamente un cristiano. Al contrario, la Biblia dice que el niño nace en pecado (Sal.51:5, Rom.3:23, 5:12) y necesita nacer de nuevo para ser salvo.
Las iglesias evangélicas hoy, en general, tratan a los hijos de cristianos como si ellos mismos también fueran cristianos; y por tanto no los evangelizan. De esta manera, los niños son engañados acerca de su verdadero estado espiritual; y a la vez son sometidos a normas de conducta cristiana que nunca pueden cumplir, porque no son regenerados. De esta manera, a menudo resulta más dificil para el hijo de un cristiano convertirse, que para el hijo de un incrédulo.

Sobre cosmovisión cristiana (95 tesis Parte 7)

02/06/2009

Esta es la continuación de las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”.
63. La Palabra de Dios se aplica a todas las esferas de la vida, del conocimiento, y de la sociedad (Salmo 24:1).
La Biblia nos presenta no solo un sistema religioso, sino una cosmovisión entera, o sea, un “paradigma” para interpretar la totalidad de la vida y del mundo.
64. Las iglesias evangélicas hoy, en general, aplican la Palabra de Dios solamente a la vida eclesiástica (y algunos a la vida privada), pero no a la vida en general. Por tanto, la iglesia perdió su función de “sal y luz” en el mundo.
Muchos miembros de iglesias evangélicas no aplican la Palabra de Dios ni siquiera a su vida privada, aparte de las actividades de la iglesia. Por tanto, no son ningún testimonio del Señor ante el mundo.

65. No pueden existir dos verdades, como p.ej. una “verdad religiosa” y otra “verdad científica”, que se contradigan entre ellas.
La verdad es una sola. Por tanto, si una supuesta “verdad científica” (establecida por hombres falibles) contradice a una verdad bíblica (establecida por el Dios infalible), la “verdad científica” tiene que ser equivocada y tiene que someterse a la Palabra de Dios.

66. Los líderes y miembros de las iglesias evangélicas hoy, en general, tienen una mente dividida. Mientras aceptan la verdad infalible de la Biblia en asuntos de religión, siguen “verdades” humanas falibles en asuntos de ciencias, política, educación, psicología, sociología, trabajo, etc. Por tanto, tienen conceptos muy erróneos en estas áreas. Puesto que consideran estas áreas como “seculares”, reciben sin crítica las enseñanzas de los profesionales en estas áreas, y no examinan estas enseñanzas desde la Palabra de Dios. Así permiten que desde allí entren toda clase de enseñanzas falsas a las iglesias.
Las propuestas políticas, educativas, sociales, etc. de las iglesias evangélicas de hoy, en general, no tienen ninguna base bíblica, y a menudo aun contradicen la Biblia.

67. El Reino de Dios es donde Dios gobierna, o sea, donde se cumple la voluntad de Dios. La iglesia no es el reino de Dios, pero debe representarlo por medio del estilo de vida de sus miembros. (Las iglesias evangélicas de hoy, en general, no hacen ni siquiera esto.) Puesto que Dios gobierna sobre todas las esferas de la vida y de la sociedad, su reino debe ser representado también en las esferas de ciencias, política, educación, trabajo, etc; enseñando y practicando principios bíblicos que se aplican a estas esferas.

Sobre el liderazgo de la iglesia (95 tesis Parte 6)

02/06/2009

Esta es la continuación de las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”.

45. La iglesia de Cristo no es una dictadura (2 Cor.1:24, 1 Pedro 5:2-3). Los líderes de la iglesia de Cristo son puestos para servir a los miembros (Luc.22:24-27). No cada palabra del líder es “voz de Dios”.
Muchas iglesias evangélicas hoy son dictaduras. Líderes avergüenzan a los miembros calculadamente, para conseguir que se sometan a sus caprichos. Ejercen una autoridad falsa, por medio de la manipulación y las amenazas, a menudo abusando del nombre de Dios para conseguir sus propios propósitos. Enseñan, de manera explícita o implícita, que un cristiano puede escuchar la voz de Dios solo por medio de sus líderes.
De un líder que gobierna según su propio capricho, no se puede decir que fue puesto por Dios ni que representa la voz de Dios.

46. La iglesia de Cristo no es una democracia. Le corresponde a Dios, no al hombre, llamar y colocar a los líderes (Juan 15:16, Hechos 20:28, Ef.4:11).
Muchas iglesias evangélicas hoy eligen a sus líderes según criterios carnales; una mayoría de impíos elige a líderes impíos. De estos líderes tampoco se puede decir que sean puestos por Dios, porque están en sus puestos en contra de la voluntad de Dios.

47. La iglesia de Cristo es dirigida por una pluralidad de líderes.
El Nuevo Testamento no menciona ninguna iglesia local que hubiera sido dirigida por una sola persona. En cambio, se mencionan muchas iglesias dirigidas por un equipo plural (Hechos 13:1, 14:23, 15:4.6, 20:17, Fil.1:1, 1 Tes.5:12-13, Tito 1:5, Hebr.13:7), y una variedad de ministerios (Ef.4:11-12).

48. En el Nuevo Testamento, las personas con autoridad espiritual se reconocen por el hecho de que conocen personalmente a Jesucristo y están cerca de El; y por el hecho de que son ejemplos de los creyentes con su vida.
Las iglesias evangélicas hoy, en general, tienen criterios equivocados de autoridad, como por ejemplo:

  • los cononcimientos o grados académicos,
  • la posición conferida por elección humana,
  • la capacidad humana de convencer, manipular, o imponerse,
  • la posición económica.

Ninguno de los mencionados es un criterio bíblico de autoridad espiritual. Por tanto, muchos de los que actualmente lideran las iglesias, no son aquellos que deberían ser líderes según los criterios bíblicos.

49. En el Nuevo Testamento, las palabras “pastor” (cuando se refiere a un líder de una iglesia local), “anciano”, y “obispo”, son sinónimos (Hechos 20:17.28, Tito 1:5-7, 1 Pedro 5:1.4).
No existen “pastores sobre ancianos” ni “obispos sobre pastores”.
(Timoteo y Tito no eran “pastores” locales, sino ejercían un ministerio apostólico o “co-apostólico” (regional) como encargados y sucesores de Pablo. – Vea Tito 1:5 “en cada ciudad”.)

50. De los 5 ministerios mencionados en Ef.4:11, las iglesias evangélicas hoy, en su práctica general, reconocen solamente el ministerio de “pastor”, y este todavía lo malentienden porque ponen a un solo pastor sobre una iglesia local, lo que no es bíblico. (vea arriba No.47) Por tanto, el pueblo de Dios está espiritualmente malnutrido.

51. La iglesia de Cristo es gobernada por consenso (Mat.18:19-20, Hechos 15:22.28).
El consenso como se describe en estos pasajes, no es un acuerdo mutuo entre diferentes opiniones humanas. Más bien es la armonía que surge cuando todos los líderes buscan sinceramente la voluntad de Dios (vea Hechos 13:1-3), y así llegan a una decisión unánime. Para llegar a esta clase de consenso, se requiere la obra sobrenatural de Dios quien guía a cada uno.

52. Las iglesias evangélicas hoy, en general, no llegan a esta clase de consenso porque no buscan seriamente la voluntad de Dios; y porque algunos de sus líderes ni siquiera han nacido de nuevo. Por tanto, se dejan guiar por decisiones humanas en vez de la voluntad de Dios. Esta falta de consenso es otra señal de que las iglesias y su liderazgo se han apartado muy lejos de los estándares de Dios.

53. Donde el liderazgo obstaculiza la vida espiritual o es indiferente hacia ella en vez de animarla, allí no se trata de un verdadero liderazgo espiritual.

La vida espiritual es obstaculizada donde …

  • … los líderes ocupan el tiempo de los miembros con actividades espiritualmente no productivas,
  • … los miembros son enseñados, en primer lugar, a comportarse conforme a reglamentos y normas exteriores, en vez de buscar personalmente a Dios,
  • … los líderes hacen que los miembros se vuelvan dependientes de ellos, en vez de Dios,
  • … los líderes consideran a los miembros como su propiedad personal, impidiéndoles p.ej. que reciban alimento espiritual o consejo desde más allá de la esfera de influencia de su líder,
  • … los líderes insisten en sus privilegios, y miran con sospechas a las personas muy activas (sobre todo si estas personas sugieren cambios),
  • … los líderes no capacitan a los miembros para la obra del ministerio (Ef.4:12), y no les dan lugar ni libertad para hacer la obra,
  • … cada actividad espiritual tiene que ser “aprobada” por el líder,
  • … los líderes no se preocupan por la extensión del evangelio en su comunidad y en el mundo,
  • … los líderes abusan de su poder,
  • … los líderes interfieren con la vida privada de los miembros,
  • … los líderes no reconocen sus errores ni asumen la responsabilidad de enmendarlos,
  • … los miembros tienen que servir a los líderes, en vez de ser ayudados para servir a Dios,
  • … los líderes demuestran en su propia vida que Dios no tiene el primer lugar en sus vidas,
  • … los miembros están siendo desanimados o rechazados cuando empiezan a compartir con otros lo que experimentaron con Dios.

Donde un liderazgo actúa en la manera descrita, o parecida, un cristiano NO tiene NINGÚN deber de obedecer o someterse a este liderazgo. (Hechos 5:29)

54. En el Nuevo Testamento no existe ninguna autoridad de liderazgo humano más allá de la iglesia local, excepto el ministerio apostólico.
(Los ministerios de profeta, evangelista y maestro pueden tener un alcance regional, pero no ejercen autoridad de liderazgo sobre las iglesias.)

55. Las iglesias evangélicas hoy, en general, levantan estructuras apostólicas (presbiterios, sínodos, juntas regionales y nacionales de una denominación, etc.) sin siquiera haber aclarado si el ministerio apostólico sigue existiendo en nuestro tiempo; ni mucho menos haber aclarado cuáles serían los requisitos para que alguien asuma un ministerio apostólico. Por tanto, tienen estructuras de liderazgo sin un fundamento doctrinal, y ocupan estas estructuras con personas que no cumplen requisitos bíblicos para la función que ejercen.

56. Todos los cristianos son sacerdotes. (1 Pedro 2:5.9, Apoc. 1:6, 5:10, 20:6 – estas son las únicas referencias donde se usa la palabra “sacerdote” referente a cristianos, y todas se refieren a la totalidad de los cristianos.) Ningún cristiano necesita a un sacerdote (mediador) aparte de Jesucristo, para acercarse a Dios (1 Tim.2:5, Hebr.4:14-16, 10:19-22). Por tanto, es antibíblico y blasfemia si un líder cristiano se atribuye a sí mismo privilegios sacerdotales sobre otros cristianos. Los mismos apóstoles nunca se atribuían a ellos mismos tales privilegios.

57. La posición de “ministro ordenado” no existe en el Nuevo Testamento.
Los líderes fueron reconocidos por su autoridad espiritual evidente (vea No.48 arriba), no por un acto de “ordenación”. Nadie se “convierte en ministro” por un acto de ordenación; sino la iglesia reconoce a aquellos que ya son “de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría” (Hech.6:3).
– En el Nuevo Testamento sí existían “ancianos”, y existían los cinco ministerios mencionados en Efesios 4:11; pero ambos eran muy distintos de lo que se entiende hoy con un “ministro ordenado”.
(Los únicos pasajes del Nuevo Testamento que podrían ser interpretados en el sentido de una “ordenación”, son las referencias a la “imposición de manos” en 1 Tim.4:14, 5:22, y 2 Tim.1:6. Pero estos pasajes hablan simplemente de un “don” que fue impartido. Si algunos los interpretan en el sentido de una “ordenación”, es porque ya están influenciados por el concepto católico-romano, vea el siguiente No.58.
– En el Antiguo Testamento se ordenaron sacerdotes; pero esto no se puede aplicar a la iglesia del Nuevo Testamento, porque en la iglesia todos son sacerdotes; vea arriba N
o.56.)

58. El concepto actual de un “ministro ordenado” proviene del sacramento de ordenación en la iglesia católica, que separa al “clero” de los “laicos” y excluye a los “laicos” del ministerio del Señor (mientras Ef.4:12 declara que es tarea de los “ministros”, preparar a todos los cristianos para que hagan “la obra del ministerio”). Por tanto, las iglesias evangélicas hoy, en general, comprenden el “ministerio” todavía mucho más en términos católico romanos que en términos bíblicos.
Otra raíz de este concepto erróneo se encuentra en el curanderismo, con la creencia de que el “ministro”, por ser “ordenado”, tenga ciertos poderes místicos que los otros creyentes no tienen.
Por todo esto, muchos de los “ministros”, “pastores” y “líderes” actuales obstaculizan o desaniman efectivamente la obra de Dios, más de lo que la impulsan. Esto sucede porque estos líderes se hacen indispensables, y esto impide que los “laicos” puedan ministrar con eficacia y autoridad. Los “laicos” permanecen inmaduros y dependientes.

59. La administración de la Cena del Señor y del bautismo no se asocia en ninguna parte del Nuevo Testamento con una determinada posición de liderazgo o de ministerio.
La Cena del Señor en particular, es la continuación de la Pascua judía, y se celebraba en las casas igual que la Pascua (Hech.2:46); por tanto es de asumir que la Cena del Señor fue administrada, igual que la Pascua, por el padre de la familia.
En cuanto al bautismo, el apóstol Pablo fue bautizado por Ananías (Hech.22:16), quien no era ni apóstol ni anciano, sino un simple “discípulo”, “varón piadoso”. Pablo mismo declara que no fue enviado a bautizar, entonces fueron otros quienes bautizaban a los convertidos por Pablo (1 Cor.1:13-17). La Gran Comisión del Señor a todos Sus discípulos (Mat.28:18-20) incluye la orden de bautizar.
(No podemos decir que este mandamiento se dirigía solo a los apóstoles, puesto que se extiende “hasta el fin del mundo”; y los apóstoles son encargados de “enseñarles que guarden todas las cosas que os he mandado”, lo que seguramente incluye este mismo mandamiento de bautizar.)
La conclusión lógica es que el Nuevo Testamento no impone ninguna restricción en cuanto a los cristianos que pueden administrar la Cena del Señor o bautizar. Estas funciones son parte del sacerdocio general de todos los cristianos.

60. Las iglesias evangélicas hoy, sin embargo, no están en la condición de practicar este sacerdocio general, porque muchos de sus miembros no son cristianos verdaderos; y aun entre los cristianos verdaderos hay muchos que no son capaces de discernir en otros lo que es una conversión verdadera. Por tanto, el sacerdocio general no se podrá practicar realmente mientras la iglesia no se haya reformado realmente.

61. En la iglesia del Nuevo Testamento, la disciplina eclesiástica se aplicaba a personas que no se arrepentían de su pecado (1 Cor.5:1-5, 5:11, 6:9-10), con la finalidad de llevarlos al arrepentimiento y a la restauración, si fuera posible (2 Cor.2:6-11, 7:8-11).

62. En muchas iglesias evangélicas hoy, se aplica una disciplina eclesiástica torcida, que sirve para manipular y amenazar a los miembros, para que se conformen con las exigencias de los líderes.
Se aplica “disciplina” no por las razones bíblicas, sino para callar a los que contradicen o critican a un líder (por más justificada que sea la crítica), etc. En demasiados casos, si alguien descubre un pecado de un líder que realmente merece disciplina, no se disciplina al líder pecador, sino a la persona que descubrió el pecado.

Sobre algunos aspectos del funcionamiento de la iglesia (95 tesis Parte 5)

02/06/2009

Esta es la continuación de las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”.
36. En las reuniones de la iglesia del Nuevo Testamento, “cada uno tiene” algo para edificar a sus hermanos (1 Cor.14:26).
En las iglesias evangélicas de hoy, en cambio, la mayoría es pasiva en las reuniones y no tiene ni la iniciativa ni la posibilidad de contribuir algo. Incluso en aquellas iglesias que enfatizan la obra del Espíritu, se enfatizan solo unos pocos de los dones espirituales, y se da poca o ninguna oportunidad al creyente promedio de realmente ejercerlos.
37. En la iglesia del Nuevo Testamento había “sencillez del corazón” (Hech.2:46) y transparencia (1 Juan 1:6-7), apoyo mutuo (Hech.2:32) y amor no fingido (1 Pedro 1:22).
En las iglesias evangélicas de hoy, en general, no hay esta comunión verdadera entre creyentes; en cambio parece más importante mantener la apariencia exterior y el “status”.

38. Las iglesias evangélicas de hoy, en general, tienen una tendencia de dividirse más y más en denominaciones y facciones diferentes. La causa más profunda de estas divisiones, en la mayoría de los casos, es que “el amor se enfría” (Mat.24:12), y que no se trata con el pecado en la manera correcta, bíblica.
Esta tendencia divisionista y denominacionalista está también relacionada con la falta de comunión verdadera entre creyentes.

39. En la iglesia del Nuevo Testamento, los cristianos confesaban sus pecados unos a otros (Stgo. 5:16).
En las iglesias evangélicas de hoy, en general, o no se confiesan los pecados en absoluto, o existe una estructura vertical como en la iglesia católica, donde todos confiesan al pastor pero el pastor no confiesa a nadie (excepto a su líder superior); y el pastor aconseja a todos pero nadie puede aconsejar al pastor. Por tanto, particularmente los líderes no son transparentes y no rinden cuentas ante la congregación, y no hay una comunión verdadera, profunda entre hermanos.

40. La iglesia del Nuevo Testamento invertía sus finanzas en la ayuda a los hermanos necesitados, y en el apoyo a los predicadores a tiempo completo. (Hechos 2:45, 4:34-35, 1 Cor.9:14, 2 Cor.8:14-15, Gál.2:10, Gál.6:6, Ef.4:28)
En otras palabras, todas sus inversiones eran en personas, no en cosas materiales (puesto que las cosas materiales perecen, pero las personas son eternas). Especialmente no invertían nada en construcciones o locales de reunión, porque se reunían en lugares públicos y en sus propias casas.

41. Las iglesias evangélicas de hoy, en general, se imponen a sí mismas una carga muy pesada de finanzas, fuerzas y tiempo, por causa de sus obras de construcción. Entonces estos recursos le hacen falta a la verdadera obra del Señor.

42. Los cristianos del Nuevo Testamento abrían sus casas para visitas y reuniones, y para maestros itinerantes; eran conocidos por su hospitalidad. (Hechos 2:46, 5:42, Rom.16:23, 1 Cor.16:19, Col.4:15, Flm.2, Heb.13:2, 1 Pedro 4:9, 3 Juan 5-10)
Muchos miembros de las iglesias evangélicas hoy no tienen la confianza de abrir sus casas a otros hermanos, ni de ir a la casa de un hermano. Esto señala una falta de hospitalidad, y una falta de comunión y confianza verdadera entre hermanos.

43. Ninguna organización humana es idéntica con “la iglesia”, y ninguna persona humana puede llamarse “cabeza de iglesia”. La iglesia es del Señor y de nadie más.
Por tanto, es en contra de la Palabra de Dios si un pastor, una congregación local, o una denominación, se atribuye algún derecho exclusivo sobre las personas que se congregan con ellos (“mi iglesia”, “mis ovejas”). La conversión, entrega y lealtad de un cristiano es hacia Cristo, no hacia una denominación o un líder humano (1 Cor. 1:12-17, 3:4-9, 1 Pedro 5:3).
Las organizaciones humanas son imperfectas, siempre introducen cierto grado de error, y siempre contienen a cierto número de miembros no nacidos de nuevo.

44. El problema del denominacionalismo no se soluciona con simplemente salir de las denominaciones existentes, porque así solo se crean nuevas denominaciones que a su vez están en competencia con las existentes. – Tampoco se soluciona con quedarse “sin iglesia”, porque el cristiano necesita la unión y comunión con los demás miembros del cuerpo de Cristo. – Solo se solucionará cuando la iglesia vuelva a vivir la vida cristiana del Nuevo Testamento.

Sobre la santidad (95 tesis Parte 4)

02/06/2009

Esta es la continuación de las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”.

23. El Nuevo Testamento nunca llama “santo”, “hermano”, o “cristiano” a un incrédulo, y nunca llama “pecador” a un cristiano nacido de nuevo. El cristiano nacido de nuevo es santo, porque está muerto para el pecado y vivo para Dios (Rom.6:3-11).
Las iglesias evangélicas hoy, en general, están confundidas porque dentro de ellas se encuentran pecadores que se llaman “hermanos”, y santos que se llaman “pecadores”.

24. El cristiano nacido de nuevo, anda conforme al Espíritu (Rom.8:1.4.9.12-13), y con la ayuda del Espíritu se aparta del pecado y así cumple la justicia exigida por Dios (Rom.8:4).
Se purifica porque espera en la venida del Señor (1 Juan 3:2-3), y no peca conscientemente (1 Juan 3:6-9). El cristiano verdadero “sigue la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Heb.12:14).

25. Esta santidad no se consigue por esfuerzos propios, sino por la obra del Señor “que en vosotros produce así el querer como el hacer” (Fil.2:13, 1 Cor.15:10, Juan 15:4-6, Ef.2:10).
El verdadero santo no se esfuerza por hacer lo bueno o lo correcto; pero se esfuerza por permanecer en Cristo (y como resultado, efectivamente hará lo bueno).

26. Esta santidad no tiene nada que ver con cumplir rituales religiosos u ordenanzas externas; más bien tiene que ver con la integridad del corazón que busca agradar a Dios en todo (Sal.40:6-8, Sal.51:6.10).
Las iglesias evangélicas hoy, en general, comprenden “santidad” en un sentido ritualista (haciendo las cosas “correctas” y “aceptadas” hacia afuera): Se someten a preceptos externos, “no manejes, ni gustes, ni aun toques…”, que tienen reputación de sabiduría, pero no tienen valor contra los apetitos de la carne (Col.2:20-23). Llevan a cabo rituales de “culto”, de “alabanza”, de “oración”, de “arrepentimiento”, de “reconciliación” – todo esto según una forma exterior, pero le falta la realidad espiritual. (Mat.15:7-9)

27. Las iglesias evangélicas hoy, en general, no predican ni practican la santidad verdadera.
En su mayoría, o excusan el pecado y lo toman a la ligera, o intentan alcanzar la santidad con esfuerzos humanos que en realidad son carnales (Fil.3:4-9). Por tanto, el mundo dice: “¿Para qué debo volverme evangélico, si ellos no son mejores que nosotros?”, y el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa nuestra (Rom.2:24).

28. Muchos miembros de las iglesias evangélicas se llaman a sí mismos “pecadores indignos”. Con esto dan testimonio acerca de sí mismos de que no son salvos.
Muchos aun usan esta expresión como una excusa para seguir pecando, y así demuestran que nunca se han arrepentido de verdad. – La práctica de “pedir perdón para poder seguir pecando”, es completamente en contra de la voluntad de Dios (Jer.7:9-11).

29. El Evangelio consiste básicamente en dos mensajes: el mensaje de la ley y el mensaje de la gracia. En el NT, la ley se predica a los pecadores para que sean convencidos de su pecado y guiados hacia Cristo (Gál.3:22-24). La gracia se predica a los arrepentidos para que crean (Rom.3:21-24), y a los creyentes para que sean afirmados en su fe (Rom.6:14, 1 Pedro 1:13).

30. Las iglesias evangélicas hoy, en general, han invertido este orden y anuncian la gracia a los pecadores no arrepentidos, y la ley a los creyentes.
De este error surgen dos males opuestos que describiré en seguida. En las iglesias evangélicas hoy, en general, donde se detecta uno de estos males, a menudo se propone el otro mal como su remedio, mientras en realidad ambos son males muy grandes:

31. “La gracia barata” es el mal que surge de anunciar la gracia a los pecadores no arrepentidos.
No es bíblico decir que el Señor perdona todos nuestros pecados, independientemente de si estamos verdaderamente arrepentidos o no (Luc.13:3). No es bíblico decir que la salvación no cueste nada (Mat.16:24-25, Mat.13:44-46). Esta prédica produce pecadores no arrepentidos que vienen a Dios para decir “Librados somos, para seguir haciendo todas estas abominaciones” (Jer.7:8-11).

32. “El yugo de los fariseos” es el mal que surge de anunciar la ley a los creyentes nacidos de nuevo.
No es bíblico medir la santidad de un cristiano según su conformidad con reglamentos exteriores (tales como la frecuencia de su asistencia al culto, la cantidad de sus ofrendas, etc.) – Vea Mat.15:7-9.
Esta prédica hace que los cristianos “caigan de la gracia” (Gál.5:4) y vuelvan a dudar de su salvación; los incentiva a volver a vivir en sus propias fuerzas en vez de vivir en la fuerza del Señor; así los somete bajo un yugo que no pueden cumplir, y trae una condenación falsa a sus vidas.
Por el otro lado, esta prédica hace que los pecadores no arrepentidos que están en la iglesia, empiecen a actuar como si fueran cristianos, cumpliendo con los requisitos externos, mientras su corazón permanece sin arrepentirse. De esto resulta tal confusión que es casi imposible distinguir entre los cristianos verdaderos y los cristianos falsos en la iglesia.

33. También es el “yugo de los fariseos”, ejercer control sobre el comportamiento de los miembros de la iglesia, con reglamentos y procedimientos disciplinarios acerca de asuntos exteriores y mandamientos humanos; o ejercer el mismo control con amonestaciones y amenazas personales.
Esta clase de “cuidado pastoral” impide el desarrollo de la consciencia de los cristianos, y los mantiene permanentemente en la inmadurez.
(vea No.61 y 62 sobre disciplina eclesiástica)

34. En la iglesia del Nuevo Testamento, cuando existía pecado en la iglesia, este pecado era descubierto, lo que llevaba al arrepentimiento (o, en caso contrario, al castigo de Dios); y en ambos casos, llevaba al temor de Dios. (Hechos 5:1-11, 8:18-24, Gál.2:11-14)
Se consideraba normal que un incrédulo, si por casualidad entraba en una reunión de cristianos, era enseguida convencido de su pecado (1 Cor.14:24-25).

35. En las iglesias evangélicas hoy, en general, el pecado continúa sin ser descubierto; y aun cuando es descubierto, no se produce un verdadero arrepentimiento.
En las iglesias sucede el robo, la estafa, el abuso sexual, el adulterio. La mentira y la calumnia ya son considerados normales. No sucede la obra sobrenatural de Dios para descubrir el pecado y traer convicción. Esta es una señal de que la iglesia en conjunto se ha apartado muy lejos de la voluntad y los estándares de Dios.

Sobre la evangelización (95 tesis Parte 3)

02/06/2009

Esta es la continuación de las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”.
12. Evangelización en el Nuevo Testamento es convencer del pecado y llamar al arrepentimiento para ser salvo. (Mat.3:2, 4:17, Hechos 2:22-23.36-38, Rom.3:19-24)

13. En el Nuevo Testamento nunca se hicieron invitaciones a “aceptar a Cristo”, o parecido.
Aunque se llamaba al arrepentimiento, cada uno tenía que manifestar su arrepentimiento por iniciativa propia. (La exhortación “Arrepiéntete y bautízate…” fue dada solamente a aquellos que ya habían preguntado: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” – Hechos 2:37-38, 16:30-33).

14. Las iglesias evangélicas hoy, en general, en su afán de ganar más miembros, invitan a pecadores no arrepentidos a “aceptar a Cristo”. Esto produce muchas conversiones falsas y muy pocas conversiones verdaderas.

15. En el Nuevo Testamento, los cristianos nunca trajeron a inconversos a las reuniones de la iglesia.
Al contrario, los inconversos tenían miedo de juntarse con la iglesia (Hechos 5:13). Solo después de convertirse, se juntaban con la iglesia. (Esto no es de confundir con las reuniones en lugares públicos, donde todos tenían la oportunidad de escuchar la enseñanza de los apóstoles, aun sin unirse a la iglesia.)

16. Las iglesias evangélicas hoy, en general, traen a los inconversos a la iglesia; entonces estos inconversos empiezan a comportarse exteriormente como cristianos, hasta que son aceptados como “hermanos”, mientras en realidad nunca nacieron de nuevo. De esta manera las iglesias se llenan con falsos hermanos.
El mismo hecho de que los inconversos se atrevan a juntarse con la iglesia sin sentir vergüenza, es una señal de cuán lejos nos hemos apartado del estado de la primera iglesia.

17. En el Nuevo Testamento, la forma como un pecador manifestaba su arrepentimiento fue por medio del bautismo. (Hechos 2:38-41, 8:12, 8:35-38, 10:47-48, etc.)

18. Las iglesias evangélicas hoy, en general,
– hacen esperar innecesariamente a los verdaderos convertidos para ser bautizados; durante este tiempo de espera el enemigo puede sembrar toda clase de dudas, tentaciones y desánimo en el corazón de los convertidos;
– por falta de discernimiento, bautizan a inconversos que simplemente han aprendido a conformarse con las formas exteriores del cristianismo, después de pasar mucho tiempo juntos con los cristianos.
El verdadero convertido no necesita esperar para ser bautizado, y el falso convertido no se convierte en uno verdadero por más que le hagan esperar.

19. La evangelización del Nuevo Testamento nunca prometía algo aparte de la salvación y la vida eterna.
No se prometía ni sanidad, ni la solución de problemas personales, ni prosperidad, ni felicidad, como “recompensa” de la conversión. Al contrario, el Señor llamó a sus seguidores a perder todo, hasta su vida, por causa de El (Mat.10:37-39, 16:24-26, Luc.9:57-62), y les anunció persecuciones y sufrimiento (Mat.10:16-25, 24:9-13). Solo aquellos que siguen al Señor de esta manera, pueden entonces recibir también la promesa: “…y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat.6:33) – lo que se refiere únicamente a las necesidades básicas de la vida.

20. Las iglesias evangélicas hoy, en general, intentan atraer a nuevos convertidos con promesas de sanidad, solución de problemas personales, prosperidad, felicidad, etc. De esta manera se producen conversiones falsas porque las personas se “convierten” por motivos equivocados y egoístas.

21. Como un bebé recién nacido clama por leche, un cristiano verdadero nacido de nuevo busca por sí mismo la comunión con el Señor y con sus hermanos.
Si no demuestra esta hambre y sed por el Señor, no es un verdadero convertido.
Muchos miembros de iglesias evangélicas hoy tienen que ser “animados” constantemente porque por sí mismos no tienen esta hambre y sed por el Señor; esto demuestra que en realidad no han nacido de nuevo.

22. Las iglesias evangélicas hoy, en general, están equivocados en sus intentos de hacer un “seguimiento” a falsos convertidos, jalándolos para el culto cuando en realidad no quieren, obligándoles a actuar de manera “cristiana” cuando su naturaleza no arrepentida les impulsa hacia el lado opuesto, etc. Todo esto es una pérdida de tiempo, fuerzas y recursos; mientras queda desatendida la verdadera obra del Señor, el guiar a las personas al arrepentimiento verdadero y la fe verdadera según los principios que El mismo estableció.

Sobre el nuevo nacimiento (95 tesis Parte 2)

02/06/2009

Esta es la continuación de las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”.

II) Sobre el nuevo nacimiento

4. El nuevo nacimiento es obra de Dios, no del hombre (Juan 3:8, 6:44). Es Dios quien llama y justifica a los que predestinó (Rom.8:29-30). La responsabilidad del hombre consiste en responder al llamado de Dios con arrepentimiento y fe (Marcos 1:15, Hechos 2:38, Rom.4:5).
Las iglesias evangélicas hoy, en general, creen y enseñan que el nuevo nacimiento es obra del hombre (por más que su doctrina oficial sea diferente) – esto lo demuestran en sus prácticas manipulativas de evangelización.

5. El nuevo nacimiento no ocurre por repetir una oración de entrega, u otros “métodos” humanos. No existe ningún caso en el Nuevo Testamento donde alguien hubiera nacido de nuevo en esta manera.
– Las iglesias evangélicas hoy, en general, aceptan como convertido a una persona que repitió una oración de entrega. Por causa de esta práctica errónea, las iglesias están muy engañadas y no se dan cuenta de que se encuentran muchos falsos hermanos en las iglesias.

6. El verdadero arrepentimiento consiste en confesar el pecado y apartarse de él (Prov.28:13). Este arrepentimiento requiere que uno haya experimentado, por la obra del Espíritu Santo, la convicción de su pecado (Juan 16:8-9).
Una confesión de pecados, sin que el Espíritu Santo haya obrado para convicción, y sin la decisión firme de apartarse del pecado, no es arrepentimiento verdadero.

7. Las iglesias evangélicas hoy, en general, no predican ni practican este verdadero arrepentimiento. En triste consecuencia, muchos de los que profesan ser cristianos evangélicos, nunca han nacido de nuevo en verdad.

8. La fe verdadera, que confía en el sacrificio único de Jesucristo para el perdón de los pecados y nuestra salvación, conduce a una seguridad de ser salvo ahora, no solo una esperanza de ser salvo “algún día” (Juan 5:24).

9. Esta fe verdadera puede obrar solo después de haber recibido la convicción del pecado por medio del Espíritu Santo, y después de haberse arrepentido de verdad; no antes.
El que intenta confíar en el sacrificio de Cristo, o recibe el “regalo de la salvación”, sin haber experimentado convicción de su pecado, vive en una confianza falsa, porque todavía no sabe de qué peligro y condenación necesita ser salvo.

10. La fe verdadera no “reclama” nada de Dios, ni hace “confesiones positivas” de algo que se imagina contrario a la realidad. Estas “recetas” provienen de la idea del “pensamiento positivo” de la Nueva Era, y no de la Biblia.
La fe verdadera confia sencilla y firmemente que Dios hará lo que El ha prometido, no lo que yo me imagino.

11. El que nace de nuevo, recibe en su espíritu el testimonio del Espíritu Santo, de que es hijo de Dios (Rom.8:16).
Este testimonio no es lo mismo como una imaginación humana de ser salvo, ni un acto humano de “reclamarlo por fe”. El que recibe este testimonio, sabe con certeza que este testimonio no procede de su propia imaginación o voluntad. Quien no tiene este testimonio en sí, no ha nacido de nuevo (Rom.8:9).

Sobre la interpretación de la Biblia (95 Tesis, Parte 1)

02/06/2009

INTRODUCCION

El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero hizo un intento de desatar una discusión pública sobre el estado de la iglesia de sus tiempos, y de proponer algunas reformas. El resultado fue mucho más radical de lo que él se habría imaginado: en vez de reformar la iglesia, se originó un gran movimiento en oposición contra la iglesia; mientras la iglesia católica se negó a reformarse.

En nuestros tiempos, las iglesias evangélicas a su vez están en la necesidad de ser reformadas. ¿Escucharán ellas esta vez el llamado del Señor; o repetirán la historia, actuando como en aquel entonces actuó la iglesia católica?

Muchas de las observaciones hechas en las tesis siguientes, provienen de mi propia experiencia en las alturas de Perú; la situación puede ser diferente en otros entornos culturales. Sin embargo, recibí también reportes parecidos de lugares tan diferentes como Norteamérica, Europa, y Africa, que indican que algunos de los males descritos se extienden en las iglesias a nivel mundial.

La mayoría de las siguientes tesis son una simple comparación de la iglesia del Nuevo Testamento, con las iglesias evangélicas de hoy. Haciendo esta comparación con los ojos abiertos, ¿cuán lejos estamos de ser la iglesia que Dios quiere?

Notas aclaratorias:
– En estas tesis aparece con frecuencia la expresión “las iglesias evangélicas hoy, en general…” – Estoy consciente de que existe una gran diversidad de iglesias evangélicas. Una iglesia particular puede no ser afectada por algunos de los puntos mencionados. Sin embargo, estamos todos en la obligación de examinarnos ante la Palabra de Dios.
– Este documento fue escrito no como una base elaborada de enseñanza, sino con el fin de impulsar la intercesión, y una discusión amplia. Como tal, el documento se encuentra todavía en un estado provisional, y varias partes pueden requerir revisión.


95 TESIS

I) Sobre la interpretación de la Biblia

1. La Biblia, en sus manuscritos originales, es la Palabra de Dios inspirada, inerrante, e infalible.
– Aunque las iglesias evangélicas hoy, en general, mantienen esto en su declaración de fe; en su práctica muchas están dando lugar a la
teología crítica que considera la Biblia una palabra humana que puede errar.
(Esta teología errónea se esconde p.ej. detrás de las “ciencias bíblicas” promovidas por las Sociedades Bíblicas, y se encuentra en muchos comentarios teológicos y Biblias de estudio.) Una vez abiertas las puertas para esta teología crítica, inevitablemente siguen otros errores doctrinales.

2. Las iglesias evangélicas hoy, en general, interpretan la Biblia a través del filtro de su propia tradición y costumbre eclesiástica. Esta tradición les impide ver lo que la Biblia realmente dice.
Al leer “iglesia”, se imaginan una iglesia evangélica de hoy, y no se dan cuenta de que la iglesia del Nuevo Testamento fue muy diferente. Al leer “convertirse”, se imaginan a una persona que repite una oración de entrega en una campaña evangelística, y no se dan cuenta de que una conversión en el Nuevo Testamento fue muy diferente. Al leer “pastor”, se imaginan a un pastor de una iglesia actual, y no se dan cuenta de que un pastor en el Nuevo Testamento fue algo muy diferente. (Los ejemplos podrían multiplicarse interminablemente.)

3. El libro de Hechos, y las cartas de los apóstoles, son la descripción del estado normal de la iglesia, según la voluntad de Dios para todos los tiempos.
El Señor es el mismo por todos los tiempos; Su Palabra permanece para siempre (Is.40:8, Mat.24:35); y si El hubiera provisto algún cambio después de concluir el Nuevo Testamento, El lo hubiera anunciado proféticamente.
Las iglesias evangélicas hoy, en general, consideran el libro de Hechos solo como una historia de tiempos pasados; o interpretan su mensaje de una manera que se ajuste a su propia tradición denominacional; y de cualquiera de estas maneras, no aplican su mensaje para los tiempos actuales. Con esto cometen un error grave y se vuelven ciegas para el tamaño de su apostasía.